Barrido a fondo en Sofía

Bajo fuerte presión de Bruselas, Bulgaria mete las manos en la lucha contra la corrupción y la delincuencia organizada. Después del colapso del bloque soviético hace veinte años, la transición a la democracia y la economía de mercado se desplegó tan difícilmente que la mafia se apoderó del país.
Desde la cima de la cordillera Sinite Kamani uno puede disfrutar de una hermosa vista panorámica de Sliven, una ciudad a 300 kilómetros al este de Sofía, la capital búlgara. El viaje en el viejo telecabina hasta el pie de los Balcanes del este, 600 metros hacia abajo, muestra la versatilidad de Sliven, antes la cuna de la industria búlgara. La vista impresionante se compone de una serie de extensos campos de melocotón y industria textil deshecha a las afueras de la ciudad, y sigue hasta el centro de la ciudad realmente encantador, con su ayuntamiento exuberante y sus concurridos calles comerciales.

En el resto de Bulgaria, Sliven se destaca en general de dos maneras. La ciudad se distingue por su vasta población romaní – los 15.000 romaníes viven en un barrio pobre detrás de la estación de tren, nombrado irónicamente Madesjda (“esperanza”) – y por su alcalde extravagante. Jordan Letsjkov, en una vida anterior futbolista internacional de Marsella y Club Hamburgo – y sobre todo del milagroso equipo búlgaro que en 1994 se posicionó para las semifinales de la Copa del Mundo –, colocó a Sliven en el mapa mundial. En Bélgica sin embargo, la ciudad búlgara que cuenta con 112.000 habitantes es conocida por motivos muy diferentes. Alrededor de un centenar de las muchachas detrás de las ventanas luz de neón de la infame calle Aarschotstraat en Bruselas procede, según la policía de Schaarbeek, de Sliven. Esto significa una sobre tres. “En Sliven se considera normal que las chicas trabajan como prostitutas y los hombres como proxenetas”, leemos en el nuevo informe sobre el tráfico humano en 2008 del Centro de Igualdad de Oportunidades y Oposición al Racismo. “Las muchachas búlgaras entran conscientemente en la prostitución y lo consideran como un proyecto de vida temporal de un par de años, a fin de poder vivir lo suficientemente ricas después”.

El cálculo es fácil de hacer



“Es una cuestión de dinero rápido.” Dobrin Dobrev, editor principal del semanario local “Slivenski Novini”, nos lleva por un breve recorrido por el centro de la ciudad. No hay bloques de apartamentos grises aquí, sino agradables cafés al aire libre, salones de café de moda y jóvenes vagabundeando. “Las chicas que trabajan como prostitutas en Bruselas anhelan ropa de lujo y coches de lujo”, dice Dobrev, “en la vida nocturna encuentran compañeras con un alto nivel de vida.” El salario medio mensual en Sliven fluctúa alrededor de 250 euros. Una joven que trabaja como prostituta en la calle Aarschotstraat, según la policía de Schaarbeek, puede ganar hasta 9.000 euros por mes, después de deducir todo tipo de costes. El cálculo es fácil de hacer. Dobrev: “Las chicas que regresan a Sliven, invierten su dinero en tiendas de cosméticos, salones de belleza y peluquerías. De vuelta en Bulgaria, la vida simplemente continúa. Los proxenetas invierten su dinero en bienes raíces. En Bulgaria, el sector de la construcción es el sector más fácil para el blanqueo de dinero”.
La policía de Sliven trata de atraparlos a los prostitutas y proxenetas regresados en el blanqueo de dinero. Aleksi Aleksiev, jefe del equipo regional de Lucha contra la Delincuencia Organizada: “Comparamos sus ingresos oficiales con sus activos reales. Podemos actuar contra el blanqueo de dinero, que es sólo un efecto secundario de la prostitución, pero no podemos impedir que las chicas suban en una furgoneta rumbo los Países Bajos o Bélgica. No está escrito en su frente que se prostituyen”. Aleksiev insiste en que las chicas de Sliven no son víctimas. “Se están moviendo en la prostitución voluntariamente. Cuando una joven búlgara va a trabajar en Bélgica o en los Países Bajos, está muy claro lo que harán ahí. ¿Qué había pensado? Que iba a ir a buscar melocotones y tulipanes? Lo hacen por el dinero y la aventura. Todo el mundo quiere ganarse la vida en poco tiempo.” Los proxenetas son a menudo el novio o el esposo de la chica en cuestión, según Aleksiev. “Otros saben de las muchachas a través de su círculo de amigos. Es importante que se confían el uno en el otro”.

Tenientes y soldaditos



“Cuando caminas por Sliven, parece una pequeña ciudad rural y agradable. Hasta que sepas que tal café y tal terraza se reservan para aquel proxeneta”, dice el superintendente Johan Debuf, jefe de la sección de tráfico humano de la policía de Schaarbeek. Debuf colabora con la policía de Sliven, para identificar y localizar la red de relaciones de la prostitución y combatir los excesos ilegales. “El fenómeno no está bajo control. Es que en Bulgaria hay demasiados obstáculos en términos de normas judiciales. Cuando solicitamos la extradición de un proxeneta, a veces podemos recogerlo después de dos meses, mientras que otras veces tenemos que esperarlo durante diez meses”. Según Debuf, la policía de Sliven “está retirándose de un hoyo muy profundo y corrupto. Una vez estábamos de comisión rogatoria para un expediente de Sliven. En la región de Sofía y sus alrededores la cooperación fue muy eficaz, pero en Sliven, donde vivió nuestro objetivo, el juez de investigación nacional no recibió una autorización de su colega local para continuar la investigación. Eso fue hace unos años, ahora la colaboración funciona bastante mejor”.
Sin embargo, acerca de una cosa Aleksiev y Debuf no se han puesto de acuerdo. Según Aleksiev la conexión Bruselas-Sliven es una cuestión de meros casos individuales, y no de crimen organizado. Debuf contradice esto: “En la calle Aarschotstraat se notan tres categorías: el pequeño proxeneta que se pone a trabajar con su novia o esposa, una alianza libre entre pequeños proxenetas que carece de una estructura organizada y, finalmente, la mafia, la delincuencia organizada, con un jefe, tenientes y soldaditos. En el caso de los búlgaros se habla de la segunda y la tercera categoría. Cuando en Bruselas interceptamos o espiamos llamadas telefónicas entre proxenetas búlgaros, a menudo captamos también información sobre drogas y comercio ilegal.”
Los traficantes operan no sólo desde Sliven, sino también desde ciudades como Burgas, Varna y Pazardzhik. En 2008, el gobierno búlgaro identificó en todo el país 250 víctimas de tráfico de personas, entre los cuales se encontraban 38 menores de edad. La policía de Bulgaria efectuó 187 investigaciones sobre explotación sexual, 79 proxenetas fueron procesados y 69 fueron condenados.


Tiempos de oro para los empresarios violentos



Los especialistas en la delincuencia organizada en Bulgaria son los investigadores del
Center for the Study of Democracy o CSD (Centro para el Estudio de la Democracia), un think tank independiente en Sofía. Desde 1989, con fondos de la Unión Europea y embajadas occidentales, el centro está estudiando el papel de la mafia en Bulgaria. Tihomir Bezlov, experto del CSD: “La historia de la delincuencia organizada en Bulgaria comienza con el colapso de la Unión Soviética. De un solo golpe desapareció un mercado importante para nuestra economía fuertemente orientada a la exportación. Otro mercado en el Medio Oriente cayó por causa de la guerra entre Iraq y Kuwait. En tercer lugar llegó la guerra en nuestro país vecino Yugoslavia, y el subsiguiente embargo de la ONU, que nos aisló del resto de Europa.”
Todo esto trajo un montón de consecuencias. La diferencia en nivel de vida en Bulgaria entre 1989 y 1992 fue enorme. El Estado estaba en decadencia. “Entre 1994 y 1997 hubo una crisis permanente. Era la época de la delincuencia organizada por excelencia. Los delincuentes más violentos eran los antiguos luchadores, quienes después del colapso del bloque soviético habían perdido sus respetados puestos de trabajo. También 20.000 policías y agentes secretos estaban desempleados de un golpe. Algunos de ellos terminaron en el crimen organizado. Un tercer grupo de mafiosos eran presos que habían recibido amnistía. Estos tres grupos comenzaron a “vender violencia”, “protección” para las empresas. Originalmente los mafiosos registraron empresas de seguridad, que más tarde llamarían compañías de seguros. Bezlov: “Éstos eran los tiempos dorados de la iniciativa empresarial delincuente. Alrededor de 1997 intervino el gobierno. La violencia disminuyó, y la mayoría de esos tipos trataron de legitimar sus ingresos.” Sin embargo, a través de otra forma de delincuencia organizada, el Estado perdió mucho de los ingresos: el mercado negro, sobre todo de gasolina, alcohol y cigarrillos. Bezlov: “El mercado total de gasolina en Bulgaria vale dos billones de euros. Si un diez hasta un treinta por ciento es objeto de comercio negro, muchos ingresos para el tesoro público se pierden.”
“Los delincuentes blanquean su dinero en industrias legítimas, como la construcción, el turismo y
la policía de Sliven “está retirándose de un hoyo muy profundo y corrupto”
boutiques
,” añade el general Chavdar Chervenkov, un colega de Bezlov. Chervenkov es el ex-jefe de la inteligencia militar de Bulgaria y en 1994, como ministro del Interior en un gobierno de transición, inició la lucha contra la delincuencia organizada. Chervenkov: “Aquí en Sofía existen boutiques en las calles comerciales en las que en todo el día no ves entrar a ningún cliente, pero que aun así tienen beneficios muy altos. Los que hace veinte años eran estafadores, ahora son dueños de ese tipo de boutiques, o de grandes restaurantes. Debido a que el Estado sigue siendo muy, muy débil, es difícil controlarlos.”
Reprendidos

La lucha contra la delincuencia organizada representa un gran reto para Bulgaria. En enero de 2007, cuando el país ingresó en la Unión Europea, Bruselas intento determinar, por medio de un mecanismo de Cooperación y Verificación, si Bulgaria hace los esfuerzos suficientes para hacer frente a la mafia. Un año más tarde los resultados eran tan pobres que la Comisión Europea decidió congelar los cientos de millones de euros en ayuda a Bulgaria. En julio de 2009, la Comisión volvió a criticar a Bulgaria: los equipos de investigación especializados contra el crimen organizado trabajan sólo sobre una base ad hoc, la mafia sigue asesinando, los delincuentes conocidos no son detenidos, los procedimientos jurídicos ocupan un tiempo excesivamente largo, no está actualizado el Código Penal… La Comisión sí reconoce “los esfuerzos de actores individuales” en la fiscalía y el tribunal para abordar problemas estructurales. “Pero ellos no son lo suficientemente apoyados por un amplio consenso político o falta una estrategia convincente para hacer de la lucha contra la delincuencia organizada y la corrupción una prioridad máxima para Bulgaria”.
En el Índice de Percepción de la Corrupción 2008 de la ONG Transparencia Internacional, Bulgaria ocupa el 72º lugar: esto lo hace oficialmente el país más corrupto de la UE. Hartísimo de la corrupción en la vida cotidiana y las garras de la delincuencia organizada, el 5 de julio de 2009, el pueblo búlgaro envió una fuerte señal a la clase política: el gobernante Partido Socialista fue eliminado de las elecciones parlamentarias, y el joven Partido GERB de centro-derecha obtuvo la victoria. El GERB, acrónimo de Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Bulgaria, ganó las elecciones con un programa claramente pronunciado contra la corrupción y contra la delincuencia. El líder del Partido, Boiko Borissov, ex-guardaespaldas y el alcalde de Sofía, ha ocupado, desde finales de julio, el puesto de nuevo primer ministro. Los primeros meses de su gobierno ya se mostraban prometedores: el gobierno minoritario de Borissov hacía tabla rasa y despidió los funcionarios corruptos que trabajaban en los servicios públicos como la gestión de los bosques, las licencias, la policía fronteriza, el suministro de electricidad … En apenas dos días hizo conectar entre sí los sistemas informáticos de las aduanas y de los impuestos, algo que siempre había fracasado bajo el gobierno anterior.
“La Comisión Europea por supuesto acoge con satisfacción la determinación del nuevo gobierno para hacer frente a la delincuencia organizada y la lucha contra la corrupción”, reacciona Zinaida Zlatanova, Jefe de la Representación de la Comisión Europea en Bulgaria. “Esperamos que los esfuerzos darán resultados. El pueblo hizo un mandato claro para enfrentar los problemas, no sólo en cuanto a la corrupción y la delincuencia organizada, sino también con respecto a los problemas económicos y la crisis”. Zlatanova no piensa que Bulgaria se hizo miembro de la UE demasiado pronto. “Gracias a los esfuerzos de integración, Bulgaria hizo un tremendo paso adelante. La adhesión a la UE fue el principal estímulo para el cambio, y no sólo ha sido buena para Bulgaria, sino para toda la región y Europa. La manera de la que este país puede prosperar, es la de no abandonar nunca – ni por un día, ni por un minuto – el camino europeo”.

Restaurar la imagen negativa

A pesar de todas las bellas palabras de Zlatanova, Bulgaria sufre de un problema de imagen. El hombre que debe vender Bulgaria a Europa es Krassimir Nikolov, profesor Jean Monnet en la Universidad de Varna. Encargado por el nuevo gobierno búlgaro, Nikolov trabaja un documento en progreso que esboza las líneas de la futura estrategia de comunicación de Bulgaria en cuanto a la UE. “Se trata de ambas direcciones: cómo comunicarse sobre la UE en Bulgaria, y viceversa”, dice Nikolov. “En 2001 escribí la primera estrategia de comunicación. Ahí comenzamos con una imagen de vaguedad. Lo que salió de esa vaguedad, tal vez no sea tan hermoso. El reto de hoy es aún mayor: restaurar la imagen negativa”.
Nikolov, según sus propias palabras, tiene sentimientos mixtos respecto a los informes críticos de la Comisión Europea sobre la delincuencia organizada y la corrupción. “En otros países veo fenómenos similares, no sólo en los nuevos sino también en los antiguos Estados miembros de la UE. Sin embargo, no aparece ningún informe de la Comisión sobre ello, ni sobre el sur de Italia ni sobre otros países. Pero es interesante que los informes críticos sobre Bulgaria son recibidos favorablemente por el público aquí. Era una señal de control externo sobre un gobierno disfuncional”.
Lo que Bulgaria necesita, según Nikolov, es más indignación pública acerca de todo lo que funciona mal. “Para la gente común es fácil enojarse cuando se enfrenta con pequeños ejemplos de la corrupción cotidiana – cometidos por ejemplo por un médico o un policía de tráfico. Pero cuando se trata de importes como un millón de euros, es abstracto para los ciudadanos, y por lo tanto toma más tiempo para que ellos vean el peligro de esto. Por eso en Bulgaria ha transcurrido tanto tiempo antes de expulsar a los malos. Sin embargo, las últimas elecciones demostraron claramente que el pueblo está harto.”
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