Carmen Ulloa: “Deberían juntarse todas las asociaciones y buscar un fin común”

La trabajadora de la Casa de América Latina lleva 9 años en Bruselas y pide más unión entre todas las organizaciones.
La aparición de la comunidad ecuatoriana aquí en Bruselas viene de lejos, sobre todo a partir de los años 80 cuando una parte de los emigrantes ecuatorianos decidieron acudir a la capital de Europa. Rondan las cinco mil personas y cada una de ellas ha venido, sola o con sus familias, por diferentes motivos. Algunos gracias a una beca estudiantil, otros que  vinieron en busca de una vida mejor o para lograr una ayuda económica con la cual poder ayudar a sus familiares.


Esperando papeles


Todo cambió cuando hace unos años la policía belga comenzó una redada contra los sin papeles de Ecuador. A partir de ahí gente como Myriam Chuquin, responsable de la Asociación de Ecuatorianos Residentes en Bruselas, se puso manos a la obra y junto a otros compañeros decidió crear dicha organización para ayudar a sus compatriotas. Así hoy en día ellos ofrecen todo tipo de ayuda jurídica para poder facilitar la vida a los nuevos residentes. ‘Nosotros ofrecemos acompañamiento a las personas que acaban de llegar y les guiamos para que sigan un curso de lenguas o sepan donde están los hospitales’, cuenta Myriam.

Gracias a creaciones como esta o a otras organizaciones que han ido apareciendo desde la llegada de ecuatorianos al viejo continente la vida se ha ido haciendo más asequible para ellos. Junto a esta asociación cabe destacar la labor de la Casa de América Latina, instalada aquí en Bruselas desde 1976 o la ayuda que ofrece el Consulado de Ecuador. Pese a esta ayuda, la comunidad desearía que el Gobierno ecuatoriano ofreciera las mismas ayudas a los compatriotas residentes en Bélgica lo hace con los residentes en España, Italia o Francia. ‘No hemos podido homologar nuestros diplomas porque no existe el convenio como si ocurre en el caso de España’, dice Carmen Ulloa, trabajadora de la Casa de América Latina.

Paola Orellana, encargada de las funciones consulares reconoce que desde que el Gobierno belga pidiera la regularización en el marco de la Instrucción en julio de 2009 más de 300 familias ecuatorianas han recibido un permiso de residencia. Para ella el principal problema es la falta de papeles, porque debido a la ausencia de los mismos los residentes tienen dificultades a la hora de obtener un trabajo y lograr unas condiciones dignas ya que los migrantes en situación irregular no están autorizados a trabajar.


Animos bajos



‘El miedo a la persecución lleva a estados depresivos y de fragilidad psicológica de los migrantes ecuatorianos’ afirma Paula. El Centro de igualdad de oportunidades de Bélgica ha señalado que las medidas represivas son un obstáculo para el estudio de la problemática. Además el hecho de no tener papeles no les permite salir del país, por lo que muchos padres no han visto a sus hijos en 10 años o más lo que les lleva a estados depresivos de diferente grado. La mayoría de residentes irregulares viven con el traumatismo de las circunstancias que les obligaron a dejar sus países y sufren los inconvenientes de su salida: redes clandestinas onerosas, trata de seres humanos, etc.
En un estudio elaborado por el CIRE (Consultaria Integral de Riesgos Empresariales) consta que en la actualidad, debido a la crisis económica es más difícil encontrar empleo y los trabajadores reciben aún menos dinero por sus servicios. De ahí la importancia que tiene la labor de las agrupaciones para ayudar a los ecuatorianos para conseguir papeles.


La cultura, un modo de integración



‘La cultura es el medio de integración más importante’, dice Fernando Cárdenas, director general del Centro cultural Sans Frontières, Grupo de danza folklórica ecuatoriana en Bruselas. Él junto a su familia creó este centro como un hobby que ha ido cada año a más. Al mismo ya no solo acuden ecuatorianos, sino, como dice Fernando, gente belga y de El Salvador que acuden aquí a aprender la danza ecuatoriana. ‘Con los talleres y actividades para los niños buscamos a los que llamamos los “intelectuales escondidos” ‘, dice Carmen Ulloa.

La mayoría de organizaciones ofrecen actividades culturales en colaboración con entidades belgas o del propio Ecuador para promocionar la gran diversidad que hay en la cultura sudamericana. A pesar de no contar con un espacio fijo donde poder realizar sus actividades, siempre logran juntarse gracias a su esfuerzo y la colaboración de las organizaciones. Por su parte, la Casa de América Latina siempre ofrece sus instalaciones para poder realizar cualquier actividad cultural, talleres para niños o incluso bodas y bautizos. Allí también se realizan talleres psicológicos para los jóvenes que tienen problemas de adaptación. 

Sumado a esto también se ofrecen cursos de portugués, español, francés. ‘También se realiza un cineclub dos veces por mes, se organiza un festival de la canción inédita, un festival de cine documental y ficción, existe un grupo de coro, de teatro, así como un servicio de escucha telefónica para las mujeres maltratadas’, dice David Cusatto, director de la organización.
Otro centro de reunión se encuentra en la plaza de Fernando Cocq en Ixellas, donde se llevan a cabo actividades culturales como el mercado de Noel latinoamericano. También es usual la elección de la estrellita latinoamericana o la elección de la madre latinoamericana, así como ofrecer regalos en Navidad. En el parque de Forest se organizan campeonatos de volley, partidas de cartas, o comidas donde la gente realiza platos típicos de la tierra para recordar los viejos tiempos.


Contacto exterior



La mayoría de ecuatorianos siguen teniendo contacto con su gente en otros países así como con sus familias en Ecuador, a los que ayudan económicamente. Myriam en su caso manda ayuda económica a su madre y a su vez mantiene contacto con ecuatorianos en España, Reino Unido, Italia, Holanda o Francia. Fernando Cárdenas también mantiene contacto con gente en su país, así como en Estados Unidos, demostrando que hay que seguir unidos siempre pese a estar separados.

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