'El dinero tiene que estar al servicio del desarrollo'

Del 24 al 26 de julio las Naciones Unidas organizaron una cumbre sobre las propuestas para abordar la actual crisis financiera-económica de tal manera que realmente ayude a los países en desarrollo. MO* habló sobre esto con dos miembros de la Comisión Stiglitz, la cual ha hecho el trabajo intelectual preliminar.
¿El mundo reacciona de manera adecuada a la crisis económica más grande en setenta años?
Los meses pasados han surgido críticas al G20 -el grupo de veinte países conductores y crecientes- que parece recibir la tarea de abordar la crisis. Críticas a la composición más bien arbitraria del grupo: ¿cuáles países forman parte del club y cuáles no? ¿Puede tal grupo informal representar  a la población mundial, y sobre todo a los países menos desarrollados, de los cuales no hay representantes en el G20? Críticas también a las medidas que el G20 ha presentado a principios de abril. Para algunos, estas medidas no bastan, además nombran a una de las instituciones ‘fracasadas’, siendo el Fondo Monetario Internacional (FMI), como  remediador del problema. Un FMI que por lo pronto queda preso de los países ricos y no se ha distanciado de su ideología neoliberal. ¿Por qué los países en desarrollo aceptaron del G20 que la solución haya sido traspasado a una institución en donde ellos mismos no están escuchados?
La comisión Stiglitz quiere ser la respuesta de las Naciones Unidas (ONU) a todas estas preguntas. Esta comisión de dieciocho expertos ha sido convocada a solicitud de la Asamblea General de la ONU. Estos son todos los estados miembros, y entonces todo el mundo. Además, el presidente de la Asamblea General, el nicaragüense Miguel d’Escoto, incluyó representantes de todos los continentes en la comisión. El sandinista d’Escoto eligió como miembros de la comisión a ellos quienes en el pasado han formulado objeciones a la globalización. Así, está guiado por el ganador del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, quien critica ya durante varios años la globalización neoliberal y la liberalización financiera. Por la misma razón, dejó hace tiempo el puesto de economista en jefe del Banco Mundial.
Las recomendaciones de la Comisión Stiglitz funcionan como una importante fuente de inspiración de la cumbre para la ONU sobre la crisis económica mundial, la cual tuvo lugar entre el 24 y 26 de julio. Sin embargo, todavía existe mucho tira y afloja entre las recomendaciones de la comisión y el texto final de la cumbre de la ONU. Si la cumbre también tendrá consecuencias prácticas, es incierto todavía.
En las personas de Yu Yongding y Yaga Reddy, dos miembros eminentes de la comisión han llegado a Bruselas para acentuar las recomendaciones ante los representantes de la sociedad civil. Yu es docente en economía, miembro de la Academia China para los Estudios Sociales y director del Instituto de la Economía Mundial y la Política. Reddy es un ex gobernador del Banco Nacional de la India. MO* estuvo ahí, registró el intercambio y hizo varias preguntas a estos dos señores.

¿Por qué las propuestas de esta comisión estarían mucho mejor que las de muchas otras comisiones?



Yaga Reddy: Nuestros miembros vienen de todos los continentes, algunos tienen experiencia en la gestión, otros son académicos, algunos vienen del sector financiero, otros no. Con ellos somos mucho más representativos que las otras comisiones. Además no tenemos ninguna herencia para tomar en cuenta. Eramos libre para buscar las mejores respuestas a corto y largo plaza.
Yu Yongding: No estamos de acuerdo 100 por ciento, pero sobre las grandes lineas si. Al final, es una experiencia feliz.

¿Cuáles son, según ustedes, las causas de la crisis?



Yaga Reddy: En sentido amplio fue la convicción de que los mercados se iban a corregir a ellos mismos. También había el crecimiento excesivo del sector financiero, en donde se perdía la diferencia entre los bancos y los no-bancos, mientras que ahora constatamos de nuevo que los bancos de hecho ofrecen un servicio semi-público. Ese es tan crucial en una economía que no lo puedes dejar correr riesgo jamás. El mundo financiero fue tan globalizado, pero la regulación no.
Yu Yongding: Primero, los gobiernos de países sistemáticamente importantes, en primer lugar los EEUU, han tomado demasiado poco en cuenta las consecuencias para otros países. La Reserva Federal llevaba a cabo una política muy liberal. Cuando se reventó una burbuja, hacían otra. Sin muchas reglas. Dos: durante ya años los sueldos se han estancado en muchos países. Para compensar la falta de una demanda con gran capacidad adquisitiva la gente empezaba a prestar, y una política financiera liberal respondía a eso. Desequilibrios globales reforzaban esta tendencia. En el sistema financiero internacional, los países en desarrollo son muy vulnerables para ataques especulativos. Se protegían contra ellos con reservas grandes de divisas extranjeras, sobre todo dólares. Prestaban los mismos dólares a los gobiernos estadounidenses y familias a casi zero interés. Países pobres financiaban así al país más rico del mundo. Eso es malo y injusto.

¿Qué debería de pasar entonces?



Yaga Reddy: Sin una acción resoluta terminamos en una depresión. Los programas actuales de estimulo son absolutamente necesarios. Proponemos que los países ricos emplean un por ciento de su programa de estimulo a los países en desarrollo, además de su ayuda normal.

¿Qué tan realista es eso si ya se está disminuyendo la ayuda normal?



Yaga Reddy: La diferencia es que los países ricos son conscientes de que la recuperación de su economía es más probable cuando los países en desarrollo también se recuperan más rápidamente. De ahí, proponemos que el FMI pone a la disposición una nueva facilidad de crédito a los países en desarrollo, sin las condiciones usuales que empeorarán la crisis. Si los países ricos con sus programas de estímulo pueden combatir la crisis con  inversiones publicas, no se debe de imponer ahorro a los países en desarrollo, como el FMI hace tradicionalmente. La administración del FMI demuestra ciertamente muchas carencias, pero ahora no hay tiempo para crear una nueva institución. Por lo tanto, proponemos que el personal del FMI observa la gestión de esta facilidad del crédito, pero que la administración se lleva a cabo de una manera más democrática.
Yu Yongding: Pienso también que es crucial de mejorar la protección social en muchos países. Las personas deberían poder protegerse contra los riesgos del desempleo, enfermedad y vejez. Solo así ahorrarían menos y gastarían más. Con eso también una mejor distribución de la riqueza se figura en el orden del día. A los fundamentalistas del mercado no les gusta escuchar esto, pero es realmente necesario.

¿China también piensa de esta manera? El año pasado en septiembre noté que las nuevas leyes laborales cier
Tenemos que liberarnos del fundamentalismo del mercado. La liberalisación del flujo de capitales poco ha contribuido al desarrollo.
ente mejoraban un poco la posición del empleado, pero ¿el gobierno seguirá la misma linea?



Yu Yongding: Yo pienso que sí.

¿China cree más en el modelo europeo que en el estadounidense?



Yu Yongding: Dijéramos que por la crisis se disminuyó la popularidad del modelo estadounidense y que el balanceo ya va hacia la otra dirección. Nadie sabe qué tan lejos se balanceara.

La comisión aboga una nueva moneda de reserva en sustitución del dólar.



Yu Yongding: El sistema actual gime bajo las contradicciones internas. La moneda de reserva del mundo es el dólar, la moneda de los EEUU, que ajusta su política monetaria a sus propias necesidades fiscales y monetarias. Aspirar a sus propias metas sin que algo o alguien les puede disciplinar. Tampoco hay una alternativa: si los EEUU no tienen un déficit, y entonces no gastaran más de lo que ganan, el mundo ni contaría con dólares. Eso es paradójico: la deuda de los EEUU debe subirse entonces cada año -lo cual justamente carcome la confianza en el dólar- para proporcionar su moneda de reserva al mundo. La solución para nosotros es la creación de una nueva moneda mundial. La crisis despeja el camino hacia esta vieja idea de Keynes. El gobernador del Banco Popular de China ha puesto la idea sobre la mesa. Por lo que se refiere a nosotros, el FMI puede extender bonos en su propia moneda de reserva internacional, siendo los SDR (en español, los Derechos Especiales de Emisión). El Banco Popular chino ya dijo que le gustaría comprar tales bonos SDR.
Yaga Reddy: Proponemos también un Consejo de Coordinación Económica Global, un órgano que pueda sintonizar la política de las instituciones especializadas como el FMI, la Organización Internacional del Trabajo, o las que conciernan los acuerdos ecológicos. Este órgano debe ser eficiente, pero a la vez hacer escuchar la voz de todos los países. También el FMI y el Banco Mundial deben recibir una división de votos más democrática.
¿Qué se hará de todas estas ideas?

Yaga Reddy: Las instituciones existentes están todavía muy bien intercaladas y les resulta difícil de reconocer sus errores. El argumento con lo cual rechazan nuestras propuestas, es que ahora toda la atención debe irse a los programas de estímulo y que no se puede dejar distraerse por otras cosas. Esto no es un argumento de contenido. Estoy convencido que es muy difícil de debilitar nuestras propuestas intelectualmente. Sabemos que no todas las recomendaciones pueden ser puestas en práctica de inmediato, pero una recuperación sin reforma profunda amenaza con empeorar los problemas. Nuestra esperanza es que la opinión pública apoyará nuestra visión y que los gobiernos entonces deben acceder.
Yu Yongding: Los intereses establecidos no se rindan así nomás. Creemos que ganaremos. Un dicho chino dice que el mundo es para los jóvenes, y hoy veo a muchos jóvenes aquí.

¿Los países en desarrollo apoyan sus ideas? Si puedo contar bien, la mayoría de los países del G20 consiste en países en desarrollo, sin embargo el texto del G20 en Londres se aparta mucho de su texto.

Yaga Reddy: El G20 tuvo que dar una respuesta de inmediato, nosotros lo abordamos de manera mucho más amplio.

¿Pero sabe usted si la India respalda a este texto?



Yaga Reddy: No quiero pronunciarme sobre esto, porque ya no tengo una función oficial.
Yu Yongding: Creo que la mayoría de los países en desarrollo respaldará nuestro informe, al menos cuando se den cuenta que está en su propio interés. Si no lo hacen, entonces tomaré mi maleta y me iré a casa.

¿Tiene usted una alternativa para el consenso de Washington?



Yu Yongding: Nos debemos liberar del fundamentalismo del mercado. Hace tiempo, China se podía proteger de la crisis asiática por medio de los controles del capital. Era imposible de especular sobre la moneda china. Entretanto se ha cambiado el término ‘controles del capital’ por ‘la administración de flujos del capital internacional’, porque el término se complicaba ideológicamente. Debemos rechazar este adoctrinamiento. Las instituciones financieras internacionales deben ayudar a los países con estos controles del capital. La liberalización del trafico monetario ha contribuido muy poco al desarrollo.
Yaga Reddy: El consenso de Washington se fijaba sobre todo en las cuestiones financieras-económicas. Nosotros lo entendemos de manera todavia más amplio. El Consenso de Washington ha fracasado moral e intelectualmente, pero no es tan sencillo de sustituirlo. No olvides que fue promocionado  por los gobiernos de los países poderosos. Esto no es el caso de nuestro informe. Para las instituciones que han apoyado a este consenso no es sencillo de admitir esa derrota. En cuanto a la regulación financiera hay menos desacuerdo entro el G20 y nosotros. Más fundamental es que consideramos que el sector financiero debe apoyar y servir al sector real. El sector financiero no solamente debe ser eficiente y estable, sino también debe ser de tal manera que apoye al desarrollo y disminuya la pobreza. En la India se debería crear cada año 15 millones de empleos. Esa es nuestra prioridad.

¿Qué dice la comisión Stiglitz?
La comisión da diez recomendaciones de crisis y diez recomendaciones para la reforma del sistema. Alistamos las más innovadoras:
Los países en desarrollo necesitan recursos extras, entre otros gracias a una nueva facilidad del crédito.
Los países en desarrollo necesitan más espacio de gestión (por ejemplo, no más ahorro impuesto por externos en tiempos de crisis).
Los países ricos abren su mercado para la exportación de los países menos desarrollados.
Aparece una nueva moneda de reserva mundial.
La democratización drástica del FMI y el Banco Mundial.
La institución de un Consejo de Coordinación Económica Global.
Una mejor vigilancia, sobre todo de los países sistemáticamente importantes, no solo en cuanto a la inflación sino también con respecto al desempleo, la protección social y la estabilidad financiera.
Un acuerdo comercial mundial que está dirigido al desarrollo.
Un financiamiento de desarrollo estable y sustentable (entre otros, el derecho a los controles del capital, lo cual debe ayudar a países a seguir haciendo sus propias elecciones fiscales, fuentes de dinero innovadoras como tasas internacionales sobre la contaminación, sobre los servicios financieros o sobre la venta internacional de los derechos de pescado o de emisión).



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