El Pueblo de la Tierra explotada

El domingo siguiente (17 noviembre)  tendrán lugar las elecciones presidenciales en Chile. La gran favorita otra vez es la socialista Michelle Bachelet. Un asunto pendiente que ignoró durante su mandato anterior, fue el conflicto con los Mapuche. Estos esperan ya décadas por ser escuchados.

  • cc Paul Lowry/Flickr No todos los Mapuche se conforman con esta situación cc Paul Lowry/Flickr

El destino de los Mapuche chilenos es uno de los temas a tocar en las elecciones. Los indígenas ya están sometidos a la presión desde la colonización española, aunque su opresión más grave fue durante la dictadura del general Pinochet, que dirigió el país con un regimen muy neoliberal. No todos los Mapuche se conforman con esta situación y algunos  eligen incluso el camino de la violencia para poner el asunto en la agenda política. Stéphanie Borgers y Yasser Barona Dao se fueron al núcleo del conflicto y hablaron con los fundadores de un movimiento de resistencia radical la CAM (Coordinadora Arauco-Malleco), en la cárcel de Angol, Chile.

“Soy el líder más condenado y con la pena más grave. Supuestamente soy también el más peligroso.”  Bien vestido, está sentado en su cama con mucha tranquilidad y nos recibe en su pequeña celda llena de libros. Aunque su apariencia se asemeja más a la de un incansable, persiste ya un mes en una huelga de hambre. Su séptima hasta ahora.

Hector Llaitul genera impresión. Fundó, entre otros, con su compañero prisionero Ramón Llanquileo la CAM en 1998, un movimiento radical de resistencia que mueve cielo y tierra para reexigir la autonomía de su pueblo. Con eso se refieren a la independencia político-territorial poseída durante la ocupación española, cuando fueron el único pueblo indígena que no se arrodilló ante los intrusos ultramarinos.

En la CAM se consideran weichafe, lo que significa guerrero. Es con acción intensa que refuerzan sus palabras: atentados contra latifundistas y fiscales que se empeñan contra Mapuches jóvenes, incendios a los camiones de los exportadores de madera, etc. Consecuencia: en 2002 Chile los nombró enemigos de estado.

“El sistema actual deja espacio únicamente para una sociedad dominante”, explica Ramón. “Eso significa que los Mapuche deben dejar de ser Mapuche para poder integrarse en la sociedad Chilena. No deseamos que el gobierno resuelva nuestros problemas, sino queremos recibir la libertad para resolverlos nosotros mismos.” La cara joven y alegre de Ramón no revela de ninguna manera la determinación ardiente con lo que el también emprende su huelga de hambre. “Una huelga de hambre parece más difícil de lo que es”, sonreía. “Si persigues un objetivo específico, insuperable es nada.”

“Destruir a la naturaleza para nosotros es como matar a un hermano.“

Ya son cinco siglos que los indígenas Mapuche luchan por una existencia digna. No se sabe cuánto tiempo ya habitan el continente, pero sí podemos confirmar con certeza que desde la llegada de los españoles ya nunca tendrán paz. La independencia chilena les impuso una integración inquietante, que les forzó a dejar de existir como grupo étnico. Desde entonces se volvieron  la clase social más pobre de Chile, donde 1 millón viven en comunidades lejanas o dispersas en las grandes ciudades. Los Mapuche tienen sus propias visiones y tradiciones, completamente de acuerdo con un profundo respeto por la naturaleza. Se llaman a si mismos ‘Mapu-che’, lo cual significa en su lengua literalmente ‘Pueblo de la Tierra’. Entonces no es de extrañar que la visión neoliberal del estado chileno y sus socios comerciales no puede (o no quiere) mostrar comprensión por ideas tan lejanas de la aspiración ciega a un beneficio creciente.

Chile, que con su economía se puede considerar fácilmente uno de los mejores alumnos de la clase latinoamericana, obtiene sus buenos resultados en mayor parte gracias a la exportación mundial de madera, que después de la minería es el segundo recurso más grande del país. Algo que siempre ha sido motivado por el gobierno Chileno. El dictador Augusto Pinochet estableció en 1974 un decreto que ofrecía bonos para comprar tierra y plantarla. Aunque este procedimiento de subsidios expiró en diciembre 2012, siempre ha sido un tema muy importante en la agenda del presidente Sebastián Piñera el renovar este sistema.

El Ministerio de Agricultura subraya incluso que, gracias a esta ley, Chile no sufre de deforestación (lo que sí es el caso en muchos países), además cuenta cada año con más hectáreas de bosques. El sistema de subsidios tenía que servir para dar una mano a pequeños y medianos emprendedores. Sin embargo, un estudio de la Consulta Profesional Agraria en Chile confirma que entre 1980 y 1997 un 94% de los bonos se dedicaron a los grandes emprendedores y los latifundistas, y solo un 6% llegó a manos de los pequeños propietarios. Mala noticia para los Mapuche: sin piedad los expulsaron de sus territorios o bien no tuvieron otra elección más que abandonar sus tierras. Ya que se ven tan perjudicadas por la forestación intensiva que la actividad agrícola, su fuente alimentaria más importante, ya no es posible.

“La industria forestal chilena es uno de los productores de madera más grandes en el mundo”, continúa Héctor. “La producción masiva causa la acidificación de la tierra, que causa su infertilidad. Eso disminuye considerablemente la diversidad de la fauna y flora, por lo que nuestra región se vuelve en la más desértica del país. Este sistema va totalmente en contra de nuestra filosofía que se enfoca en el bienestar del planeta y la naturaleza. No queremos romper, ni explotar. Destruir a la naturaleza para nosotros es como matar a un hermano.”

99% de la pesca vendido

También la región costera se siente afectada. En enero 2013 el presidente Piñera logró a privatizar la costa Chilena y su territorio marítimo. Le Ley de la Pesca determina que no menos del  99% de las sardinas, anchoas y jureles (que constituyen la principal riqueza de Chile en términos de proteína marina y Omega 3) sean destinadas a unas pocas grandes empresas dedicadas a la producción de harina y aceite de pescado, con el fin de alimentar cerdos, pollos y salmones. En resumen: se reservó sólo el 1% de la cuota global de estos peces para el consumo humano. Otra mala noticia para las comunidades indígenas que ya desde hace siglos habitan las costas y viven de su pesca tradicional.

“Las empresas se apropian de nuestro espacio vital. Y cuando Europa comercia con estas empresas, se hace cómplice de este crimen”, declara Héctor. “Compran productos con sangre. Un robo gigante desde hace un siglo hasta hoy. Sería ideal si existieran condiciones comerciales, que aseguren la protección de las comunidades Mapuche.”

Impotencia legal

Mucho más que denunciar esta injusticia no pueden hacer. La realidad legal en Chile les da jaque mate. El uso de testigos sin rostro en los procesos sigue siendo muy común. No extraña que el informe anual 2012 del IWGIA (International Work Group for Indigenous Affairs) confirme la criminalización de este pueblo como un problema muy actual. También la ley antiterrorista, firmada por el mismo Augusto Pinochet , sigue siendo aun la herramienta por excelencia para detener, encerrar e incluso condenar indígenas bajo circunstancias vagas. Una medida sospechosa,  aunque incluso Michelle Bachelet incitó su aplicación durante su anterior mandato. Hace poco admitió que cometió un error grave y discriminatorio en esa época. Además promete un nuevo tratado para los Mapuche, aun cuando su candidatura no recibió mucho entusiasmo en Araucania, la región Mapuche. Su campaña en Temuco al principios de esta semana incluso contó con muchas turbulencias.

Pero podemos considerar las acciones de la CAM como actos inocentes de resistencia? “Yo estoy aquí por un atentado a un fiscal, y por un par de otras cosas,”, confiesa Héctor, “pero para mí estoy aquí en primer lugar por persecución política. Porque soy un Mapuche que estudió. Yo estudio para convencer a otros de hechos indiscutibles. Para que nuestro objetivo no sea solo un objetivo, sino que se funde en argumentos. La prensa Chilena me reproduce como un terrorista étnico. Pero soy un ideólogo,”, asegura Héctor, “alguien que quiere despertar a la gente. Luché en el FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez, movimiento revolucionario que luchó contra el régimen de Augusto Pinochet, red.) Allí recibí una formación militar. También soy un trabajador social, lo que me convirtió en un ideólogo, y al parecer, un hombre peligroso. Me enfoco en estrategia e ideología, y por eso me creen más peligroso que por mi formación militar.”

Violencia vs Violencia

A pesar del mensaje noble de la CAM, muchos Mapuche se alejaron de sus palabras y sus actos. La organización recibe mucha crítica de su pueblo, ya que sus atentados provocan aún más violencia por parte de la policía en sus comunidades. Pero los fundadores no ven ningún mal en su táctica. Ya que, según ellos, el fin justifica los medios. “Mis acciones no son ataques terroristas”, concluye Ramón. “Yo actúo desde la protección pura de mi pueblo. Cuando me preguntas si lo haría otra vez? Por supuesto. Exactamente como una viejita le encantaría dar una paliza al ladrón que robó su bolso.”

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