Entrevista con Graça Machel, alias la señora Mandela

A sus 52 años, Graça Machel se hizo primera dama por segunda vez en su vida. En 1986 su primer marido, el presidente de Mozambique Samora Machel, perdió la vida en un misterioso accidente de aviación. Hoy día Graça es la esposa de Nelson Mandela, quién cumplió 90 años este año.
Hace poco, al final de abril, Machel recibió el doctorado honoris causa en la Universidad de Gante, Bélgica, entre otros por su lucha por los derechos de mujeres y los niños. En 1996 escribió un informe, a petición del entonces secretario general de las Naciones Unidas Boutros-Ghali, sobre la repercución de la guerra en los niños. Este informe definitivamente agendó los derechos de los niños como tema para la sociedad internacional y llevó a recomendaciones concretas, entre otras para enviar misiones de paz. Además trataron la situación de los niños soldados.
¿En el año 2008 todavia exponen niños soldados en el conflicto?
GM: La cantidad de niños soldados que luchan en las fuerzas armadas convencionales bajó sustancialmente. Las naciones se dan cuenta de que hoy en día la sociedad les mira con recelo y por eso adoptaron las medidas necesarias. No digo que no incorporen más niños menores de 18 años pero hay una sustencial disminución en comparación con tiempos anteriores. Desgraciadamente nuestros esfuerzos no repercutieron en los ejercitos extraoficiales.  Tales ejercitos no deben justificarse y eso se siente. Por eso es cosa de locos averiguar lo que hacen estas fuerzas armadas en el jungle.
De la misma manera Darfur es un infierno para los niños. ¿Le parece que la violencia étnica en Sudan tendrá su fin algún día?
GM: El conflicto en Darfur no es un conflicto étnico. No tiene nada que ver con la lengua o con el color de la piel. Muchas veces en Sudan ni se puede distinguir los arabes de los africanos, porque la mayoría de la gente parece igual. A veces hablan otro idioma, pero no se trata de eso. Al contrario, todo se trata de exclusion. El gobierno central de Jartum nunca logró dar la sensación a los sudaneses que todos están en el rollo. Es exactamente  eso que fue la causa del conflicto en Darfur, tanto como lo era la lucha entre el norte y el sur de Sudan. Pero la violencia no para porque ahora también la situación en el este del país tiende a quebrantarse.
¿Como la comunidad  internacional debe tratar la crisis en Darfur?
GM: La comunidad internacional debe darse cuenta de que Sudan nunca puede ser un país seguro y estable mientras grandes partes del país carecen de una voz y del derecho a las riquezas del país. Es eso de lo que se trata. La comunidad internacional trata de eludir las maniobras de demora del régimen en Jartum para que podamos llegar a una solución final. El Comprehensive Peace Agreement (el convenio de paz que selló la Guerra civil entre el norte y el sur en 2005) es de gran importancia y debe ser implementado, y ni en menor medida la pequeña parte sobre la organización de un censo. Solo si incluyen toda la población en tal censo, podrán realizarse elecciones justas y libres, lo que ya sería una diferencia bien grande. Sólo entonces los ciudadanos podrán expresar sus deseos. Obviamente la única condición sería que las elecciones se desarrollen de manera justa y que los resultados se anuncien.
¿Usted hace referencia a la situación en Zimbabue?
GM: Si, pero me gustaría no profundizar en esta cuestión. Lo que quiero decir es que frecuentemente las elecciones se desarrollan de manera justa y libre, aùn en el caso de Kenia. Justamente por eso casi 9 millones de persones votaron en Kenia. Tampoco la campaña electoral en Zimbabue fue problemática. Como se administran los votos después es otra cuestión. Pero las elecciones se desarrollaron bien y de hecho tenemos que felicitar al pueblo zimbabuense por esto, porque votó de manera pacífica y ordenada. Fueron millones de votantes, lo que prueba que creen en elecciones democráticas. Esto es más de lo que se puede decir de los occidentales, los cuales a veces ni salen de su casa para ir a votar.
Entretanto Zimbabue se dirige hacia una guerra civil.
GM: Espero que no llegará hasta ese punto. No se puede negar la presión que se ejerce [a las autoridades de Zimbabue]. Nadie puede sacar provecho de un desenlace violento. Todavia esperamos que los resultados serán anunciados y que dentro y fuera de Zimbabue se pondrán en marcha los mecanismos que previenen la violencia, independientemente del resultado del escrutinio. Actualmente la oposición política está muy atareada con defender su caso a los líderes de estado extranjeros. Existe una presión, tanto de la gente local como de los paises vecinos y la comunidad internacional. Tenemos que hacer todo lo posible para hacer seguro que esto no resultara en un conflicto violento.
El president surafricano Thabo Mbeki se queda notablemente callado en cuanto a la crisis en el país vecino Zimbabue.
GM: No es alzar la voz lo que importa. Es decir, no es lo único prevaleciente. Por otro lado uno debe admitir que en gran parte es gracias a Thabo Mbeki que las ùltimas elecciones en Zimbabue se desarrollaron diferentes y más justas que las anteriores. Mbeki negoció entre el gobierno y la oposición y ayudó a realizar la nueva ley electoral. Es precisamente esta ley que hizo que los resultados de las elecciones se publicaran en la comisaría (policial), así que no se puede tratar de fraude electoral. Se colgaron los resultados en la comisaría, y lo afirmaron varios partidos políticos. ¿Pero qué se puede hacer si la comision electoral se niega a anunciar los resultados? Esto no es el problema de Sudáfrica, sino un asunto interno. Nadie puede forzar la comision. A veces uno tiende a sobreestimar el impacto de la presión extranjera. No se puede simplemente invadir el territorio de Zimbabue y – con las armas en mano – gritar: ‘¡Publiquen los resultados!’.
¿Te parecen más utiles los esfuerzos de los grupos de presión – como Usted lo hace con el grupo de Global Elders?
GM: El Elders es un pequeño grupo de personas que a la larga construyeron una autoridad, un prestigio moral. Personas como Desmond Tutu pueden compartir la mesa con todo el mundo, aunque no representen nada, ni a nadie. El hecho que Elders no actua en el nombre de un país, una institución o un gobierno, al mismo tiempo quiere decir que no tenemos que defender ningún interés. Precisamente por esto la gente tiende más a escucharnos. Porque si un gobierno actuara igual, entonces nuestros interlocutores siempre pensarían: ‘¿Que hay detrás de eso?’, ‘¿Deberé devolverles un servicio depués?’. No pretendo que vamos a resolver todos los problemas del mundo, ni que en absoluto somos capaces de hacer esto. Pero tampoco queremos cruzarnos de brazos como unos viejitos y esperar hasta que todo se resuelva. Y a veces logramos nuestro propósito. Mire la situación en Kenia. Allí, dos elders (viejos) asistieron a las negociaciones y así lograron una solución.
¿Como conseguieron eso?
GM: Lo que hacemos es hablar con la gente. Le damos la oportunidad de extenderse sobre todas sus angustias y preocupaciones. Después de esto les ayudamos a abordar el conflict en el interés de cada uno. Facilitamos el diálogo. Obviamente ayuda si podemos hacer referencia a ejemplos en otras partes del mundo. De esta manera durante la crisis en Kenia Kofi Annan apeló a un negociador que asistió a la formación de la coalición en Alemania. En ese tiempo, Alemania era uno de los ejemplos más importantes para ilustrar como se puede alcanzar la formula de la division del poder sin matanzas.
Sudan, Kenia, Zimbabue, Mozambique,… ¿Porqué los líderes tienen tan poco en cuenta a las personas que les ayudaron a llegar al poder? En su país, Mozambique, se dice que el presidente Guebuza amasa acciones en una cantidad de empresas privadas, mientras que muchos compatriotas viven en la pobreza y  el desempleo.
GM: Yo no sé nada de las acciones de Guebuza. Son rumores y yo no profundizo en tales rumores. Pero lo que acaba de decir no es típicamente africano. Se ve en todas partes del mundo: en Asia, en América Latina. De alguna manera está incorporado en el carácter del ser humano. Si las instituciones sociales están muy debiles, los líderes se agarran al poder y se apropian del estado. Esto significa precisamente la importancia de las instituciones demócratas. Esto no quiere decir que tales cosas no pueden ocurrir en un país como Bélgica. Pero aquí el gobierno no logrará salir de tal situación porque las instituciones, los academicos y periodistas lo impiden.
Desde la caída del Apartheid en Sudáfrica se originó un grupo de superricos que se conoce como los big five – muchas veces las figuras claves del ANC (CNA) que en el día de hoy son muy adinerados.
GM: La clase media surafricana crece con mucha más velocidad que en otros paises. Solemos llamarla de diamantes negros (black diamonds). Pero esto no se menciona en el Occidente. Aquí [en el Occidente] se quedan hablando de las cinco prosperísimas personas. Estoy convencida que en Bélgica también hay familias que nadan en la riqueza; es algo que aparece en todas partes. Pero lo que realmente uno debe preguntarse es lo siguiente: ¿Si los demás comparten su riqueza? ¿Si personas tan ricas como Tokyo Sexwale y Cyril Ramaphosa devuelven suficiente a la sociedad? Yo no lo sé. Lo que necesita Sudáfrica es una élite escrupulosa, capaz de compartir su riqueza con las masas.
Las diferencias entre pobres y ricos siguen siendo enormes en el país arco iris.
GM: Es cierto, pero no se puede olvidar que el régimen del Apartheid acaba de terminarse. Diez años pueden ser mucho en la vida de un niño, pero no lo son en la historia de un país. Sin embargo en estos diez años millones de surafricanos llegaron a tener acceso a la educación, la sanidad, al agua potable, las viviendas y a la electricidad. De acuerdo, todavia hay millones de personas que viven en la pobreza, pero en tan poco tiempo no se puede rectificar lo que ha destruido el Apartheid por varios siglos. Además, si actualmente se va a Johannesburgo, Ciudad del Cabo o Kwazulu Natal, ocurre que cruzas barrios donde exclusivamente se habla francés o portugués. ¿Como ocurre esto? La causa de esto hay que buscarla en las masas de migrantes ilegales que poblan estos barrios. Mientras nuestro país lucha para cubrir los servicios necesarios, se enfrenta con un flujo masivo de refugiados de toda Africa. Hoy en día ya hay unos 3 millones de zimbabuenses en Sudáfrica, lo que significa una carga muy pesada para nuestros servicios sociales.
Usted va y viene entre Sudáfrica y Mozambique.  Algunos observadores esperan que un día se presentará a la presidencia en Mozambique. Está muy favorecida y el apellido Machel todavia le da credibilidad por parte de la población.
GM: La presidencia no me interesa. Ya estaba muy cerca del poder. Estaba casada con Samora Machel y después con Nelson Mandela. Yo sé lo que se requiere para ser presidente y no me gusta mucho; absolutamente nada. No es el precio físico o mental que tiene, pero la manera de la cuál se juega. El juego político… Quizás yo sé demasiado. Con mi manera de ser humilde soy eficaz en lo que hago y me gusta así. Prefiero dejar las cosas tal cual.

‘Los derechos de las mujeres siempre evolucionan más lentos’
Muy temprano Graça Simbine (63 años de edad) se hizo miembro del movimiento de liberación mozambiqueño Frente de Libertação de Moçambique (Frelimo). Con la independencia de Mozambique se hizo primera dama por primera vez. Le asignaron el cargo de ministra y se casó con Samora Machel, el presidente. No obstante murió ese defensor de la libertad en un accidente de aviación el día 19 de octubre 1986. Probablemente el régimen surafricano del Apartheid tenía responsabilidad del accidente. En ese tiempo el régimen se encontraba en una disputa con Mozambique porque este país prestaba refugio a algunas cabezas del CNA. En venganza el gobierno surafricano apoyaba a los rebeldes de la Renamo (Resistencia Nacional Moçambicana) en Mozambique, que se enfrentaron por dieciséis años en una lucha sangriente con el Frelimo.
Después de la muerte de Samora, Graça seguía 3 años más como ministra de Educación y Cultura. En el año 1998 se casó con Nelson Mandela. Por entonces Madiba ya tenía 80 años y pronto estaba para desaparecer del plan político, mientras que Graça sólo tenía 52 años y todavia estaba lejos de jubilarse. La primera dama se manifestó cada vez más como la defensora de los derechos de las mujeres y, aún más, de los niños.
Como mozambiqueña, Machel sabe muy bien de lo que habla. Durante la guerra de 16 años de duración el movimiento terrorista de la Resistencia Nacional Moçambicana (Renamo) expuso en forma masiva a niños soldados. La Renamo secuestró, maltrató e incorporó jovenes mozambiqueños en su ejercito para luchar contra el partido oficialista Frelimo de Machel. La guerra civil duró 16 años y costó la vida de más o menos un millon de personas. Cuando Machel está hablando de sus temas favoritos, está completamente absorta en su discurso. Apreta los puños con sus dedos largos y toca suavemente la mesa. ‘¿Porqué debo yo, como mozambiqueña, conformarme con un 37 por ciento de de parlamentarias mientras que las mujeres representan un 52 por ciento de toda la población mozambiqueña? ¡Tenemos que acabar con esta mentalidad! Pero los derechos de las mujeres siempre se desarrollan más lentos. Tenemos que tener paciencia, pero esto necesita tiempo y tenemos que ser tolerantes.’

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