'Es el mismo viento que sopla sobre Cuba y Miami'

‘Una leyenda viva’. Cuba tiene algunos inhabitantes a quienes se puede aplicar esa descripción: en la música, en la política, en los deportes y en la literatura. Marta Rojas es tal leyenda. El principio de su carrera periodística coincidió con el comienzo de la revolución. Con mucho orgullo y dignidad, Rojas, casi 78 años, evoca la revolución que celebra su cincuentenario del nacimiento en enero de 2009. ‘Mientras la mente siga despierta, un periodista nunca descansa.’
Santiago de Cuba es un lugar histórico. La provincia meridional es la cuna de la revolución cubana. Aquí dio comienzo la historia de la sublevación, cuando en julio de 1953 Fidel Castro y sus 155 compañeros asaltaron al Cuartel Moncada. La intención era conquistar armas para derrocar al dictador Batista. Para Marta Rojas es un orgullo de ser originaria de Santiago. Aunque los Santiageños sean más negros que los habitantes de La Habana, no se sienten inferiores. ‘Siempre decimos que vamos a Havana para echar una mano a la capital’, ríe Rojas. Entre ’49 y ’53 Rojas estudiaba el periodismo en La Habana. En el Cuba de aquella época era muy común que las mujeres siguieron tal formación. En el campo de los derechos para la mujer, Cuba era uno de los países más progresistas de Latinoamérica.
Rojas tenía 22 años cuando acabó los estudios en julio de 1953 y volvió a su ciudad natal por un descanso bien merecido. ‘Con el fin de comenzar inmediatamente mi carrera periodística, decidí informar sobre las fiestas de Santiago del 24, 25 y 26 de julio. Para un periodista es casi lo más fácil que se puede imaginar’, cuenta Rojas. ‘Busqué a un fotógrafo que quería colaborar conmigo y nos pusimos en camino. En días así la fiesta se extiende hasta las altas horas de la noche. En el 26 de julio de repente oímos unas explosiones. Creí que eran de fuegos artificiales pero el fotógrafo dijo que eran disparos de fusil. Buscabamos de dónde provená y así nos volvimos testigos del asalto de Fidel al Cuartel de La Moncada. En unas horas me convirtí de reportera de feria en periodista de guerra.’
Rojas se fue con su reportaje y las fotos a la Habana. La revista Bohemia no quiso publicar el reportaje pero sí las fotos. Con el asalto se instauró la censura y solamente el ejército trajo su versión de los hechos. Bohemia ofreció un empleo a Rojas por sus cualidades, pero antes de ponerse a trabajar, se regresó a Santiago para completar su reportaje sobre el asalto. De allí llegó al juicio contra Fidel Castro. En 1960, cuando la revolución era un hecho, salió la primera edición de su libro Moncada: un juicio inédito. A fin de cuentas el libro conoció ocho ediciones. Rojas está muy orgullosa del resultado. ‘Solamente deseé que se publicara mi reportaje. Nunca he pensado que sería un libro. Al principio solo había mi afán profesional para hacer eso. En el curso del trabajo creció la simpatía por esa gente y después vino el compromiso político. En ese orden.’
Cuba y los EEUU se encuentran muy cerca. Desde siempre las dos naciones han estado relacionados, en buenos y malos tiempos. ‘El mismo viento sopla por Cuba y Miami; el mismo huracán asola ambas zonas’, dice Rojas. ‘Nunca hemos tenido problemas con la población estadounidense. Y tampoco somos nosotros que rompieron las relaciones.’
La lucha por la soberanía cubana tiene un siglo y medio. Comenzó con José Marti en 1868. Cuba, donde el baluarte del régimen anciano se hubo retirado, era el último país de las colonias españolas que se hizo independiente. Pero en vez de recoger ese triunfo, los EEUU, se metieron en el asunto y acapararon la victoria a los Cubanos.  En 1898 se declaró independiente a Cuba, con la firma del Tratado de Paris entre España y los EEUU. Cuba ya había luchado durante décadas. Los EEUU no solamente se apoderaron del triunfo, sino también del control sobre la isla : se van los Españoles pero Cuba obtiene una guarnición estadounidense. ‘El estado cubano nació con la frustración que los EEUU no toleran que tengamos una vida propia’, dice Rojas. Los jefes de Estado Cubanos que siguieron –el uno ya más corrupto que el otro- claudicaron ante los americanos. ‘Eran gobiernos que ni siquiera tuvieron conciencia de lo que es soberanía.’
La lucha por la tierra era el punto más sensible. Gran parte de la tierra cubana era en manos de los EEUU. ‘Los americanos pudieron comprar tierra cubana al precio de unos escasos  céntimos por hectárea’, dice Rojas. ‘La mitad de la provincia de Santiago era propiedad del United Fruit Company. Aparte de terrenos extensivos, los americanos también eran dueños de unas  minas.’ La confiscación de esas propiedades siempre les ha dolido a los EEUU. ‘Al principio los americanos pensaron que no llegaría la sangre al río. Ya que Fidel mismo era hijo de un latifundista. Su padre era de origen español y propietario de una plantación de caña de azúcar.
Además Fidel estudió en un colegio católico y mostró todas las características para hacerse un burgués y no un revolucionario. Tan sólo cuando realizó reformas agrarias, nacionalizó empresas y redujo a la mitad el precio de las viviendas, los americanos vieron que las cosas se pusieron feas y empezaron a inventar maneras para derrocarlo. En esos tiempos ya empezó el período de boicoteo y la escasez en la isla.’
En diversas momentas la revolución corrió peligro; por la Invasión en la Bahía de Cochinos (1961), la Crisis de Misiles (1962) y la implosión de la Unión Soviética (1991). Según Rojas: ‘Lo que fastidió más a los EEUU, fue el hecho que Cuba ha sido un ejemplo por los países vecinos. Países con una economía más poderosa mostraron respeto por la manera en que resistimos a la presión estadounidense, cómo enseñamos la población a leer y escribir, cómo haciamos frente a los ciclones y cómo demostraron ayuda international – a los EEUU también cuando Katrina causó mucho daño.
Le digo que desde nuestra perspectiva sobre todo la cuestión de los derechos humanos es un tema de mucha discussión. Según Rojas, es una propaganda mentirosa: ‘Se usa siempre el mismo argumento. Pero sobre el dictador Trujillo en la República Dominicana, Pinochet en Chile o Videla en Argentina se calla. ¿El embargo comercial que los EEUU promulgaron contra  Cuba, no es una violación de los derechos humanos?’, contesta Rojas. ‘No somos perfectos y a lo mejor habíamos podido performar mejor. Pero hemos mostrado solidaridad internacional. Ayudamos a levantar la moral y la inspiración en paises como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Honduras. Y en el campo de la tecnología y la ciencia incluso Brasil, que es un subcontinente en sí, necesita expertos cubanos.’
‘Cada generación cubana tiene que desempeñar otro papel’, dice Rojas, ‘un papel de realización, de ampliación, de correción y de nuevos retos’. Rojas está orgullosa de su camino recorrido y muy agradecida por todas las oportunidades. ‘La vida me regaló eso. Es gracias a mi profesion que he llegado en este camino.’
‘El periodismo es un empleo muy grato’, dice Rojas. ‘Tantas oportunidades, tanta gente que se encuentra.’ Aprovechó las oportunidades y los contactos para realizar su otra pasión: escribir novelas. ‘En los años ’90 se acortó mi periódico de 17 a 4 páginas y además se publicó en un tamaño más pequeño. Así se liberó tiempo para escribir.’ El Columpio de Rey Espencer, la primera novela de Rojas, trata de unos latinos que emigran de Haití, Jamaica y Puerto Rico a Cuba en las primeras decenas del siglo 20.
En el curso de los años 90, Rojas viajó como periodista a Andalucía y visitó el archivo de la colonización española en Latinoamérica. Encontró allí un documento sobre una ley titulado Sobre la decoloración de América. La gente pudo comprar una declaración real en la que estaba escrito que se era blanco, aunque se fuera negro. ‘En el documento estaba escrito « se le agradece al rey por decretar ese documento ». Era una ley muy simpática y decidí usarlo en mi novela. De esa manera escribí Santa Lujuria, sobre la relación de un jefe con su esclavo. Encima la novela salió justo en el momento en que toda la atención fue centrada en Michael Jackson, una coïncidencia de circunstancias afortunadas.’ Siguió un buen número de novelas, todas con un enlace histórico. Por el momento la periodista escribe una novela sobre la inmigración forzada de chinos a Cuba a partir de 1947.
Rojas tiene buena esperanza para el futuro. ‘Los EEUU se han esforzado tanto para que el mundo ignore a Cuba.’ Rojas tiene algería en los ojos cuando dice eso. ‘Ahora Cuba participa completamente en el proceso de la unificación en Latinoamérica. Y ojalá que el presidente Obama ponga fin al embargo. Ojalá!’

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