La Sublevación de la Media Luna

Este otoño ha faltado poco para que Bolivia se rompiera –los observadores hablaban de una « balcanización” y de “la opción Kosovo”. Por la mediación de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, se pudo evitar una escisión del departamento rebelde de la Media Luna.
A la final, el gobierno recibió el visto bueno de la oposición para organizar un nuevo referéndum a principios del año que viene.
El motivo del reciente conflicto fue la amplia victoria del presidente Evo Morales durante el referéndum del 10 de agosto, en el que los bolivianos se pronunciaron sobre la continuidad en funciones del presidente y los gobernadores. Después del 10 de agosto, el gobierno anunció un nuevo referéndum para finales de enero del 2009, esta vez por la aprobación de una nueva constitución. La oposición, que trata de bloquear sistemáticamente el proceso de reforma del partido de Morales, Movimiento al Socialismo (MAS), reaccionó con un agresivo plan de acción. El gobierno y la oposición estuvieron enfrentados durante semanas, con los cuchillos en las manos. Durante semanas el gobierno y la oposición estuvieron enfrentados, cuchillo en mano.

Hasta que corra la sangre 
La oposición boliviana se sitúa principalmente en los departamentos orientales de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando, Chuquisaca y Sucre –la llamada Media Luna. Aquí viven la oligarquía blanca boliviana y las familias de los grandes terratenientes, que gestionan tradicionalmente la política y la economía, con figuras como Branco Marinkovic, líder del Comité Cívico de Santa Cruz y cabeza principal del movimiento de oposición contra el MAS. También tiene aquí sus raíces el partido de la oposición Podemos, con Jorge Quiroga, alumno del exdictador Banzer, a la cabeza. Cuando Banzer volvió a la presidencia en 1997, retomó el proyecto de reformas neoliberales, con Quiroga a su lado. Ellos ven sus intereses amenazados por la nueva constitución. Como reacción a la victoria de Morales en agosto, organizaron un referéndum propio sobre un estatuto de autonomía para su departamento.
Mientras aumentaban las tensiones se bloquearon caminos y se dañaron instalaciones de gas. En varios lugares, paramilitares y grupos de jóvenes militantes de oposición terminaron a golpes con seguidores del MAS, hasta que el 11 de septiembre corrió efectivamente la sangre.
Aquella mañana, en El Porvenir, departamento Pando, por orden del gobernador Leopoldo Fernández, seguidores del MAS fueron atacados por paramilitares. Triste balance: treinta muertos. Fue la gota que colmó el vaso. Inmediatamente después se proclamó el estado de excepción, el gobernador Fernández “el Carnicero de Porvenir” terminó en la carcel, y el embajador norteamericano Philip Goldberg fue expulsado. Se acusaba a Goldberg de estimular a la Media Luna a escindirse. En el pasado fue embajador en Kosovo, y también allí fue  acusado de haber avivado el movimiento separatista.
A instancias de Unasur, el gobierno y la oposición se sentaron a la mesa de negociación para sacar la mecha del barril de pólvora. Con éxito, pues el 22 de octubre el Congreso Nacional –el MAS tiene la mayoría en el parlamento, pero en el senado lidera la oposición- dio el visto bueno para un referéndum sobre la nueva constitución a celebrar el 25 de enero del 2009. Al mismo tiempo, el pueblo podrá pronunciarse sobre la extensión máxima de los latifundios.
Revolución por partes
Durante las recientes negociaciones con la oposición, el gobierno boliviano ha tenido que hacer importantes concesiones. El acuerdo prevé elecciones generales para el 6 de diciembre del 2009, pero Evo Morales tuvo que prometer que sólo se presentará como candidato para un periodo más. El tercer periodo de legislación -previsto inicialmente en la nueva
constitución- se queda fuera de juego.
También se introdujeron otros cambios con respecto a la interpretación de la descentralización y la autonomía, la reforma agrícola, reformas judiciales y la gestión de los recursos naturales. La oposición pidió entre otras cosas que las comunidades indígenas no tengan acceso a los recursos naturales –actualmente hay muchas comunidades indígenas asentadas en territorios con reservas de gas en el subsuelo. Otra exigencia de la oposición era que todos los asuntos relacionados con la propiedad del suelo y la agricultura estén bajo competencia de los departamentos autónomos, y que se eliminen de la constitución  las medidas sobre confiscación de suelo agrícola. Todos ellos elementos que, después del largo proceso formativo constitucional, el gobierno ya no podía renegociar. Por fin, ambas partes tuvieron que hacer concesiones. La oposición se dejó convencer con la promesa de que no habría confiscaciones, y que las disposiciones sobre el tamaño máximo de las propiedades  no tendrá efectos retroactivos.
El choque de dos modelos sociales
Entre el proyecto del partido del gobierno y el de la oposición hay un mundo de diferencia.  Además, la oposición boliviana no es un bloque homogéneo. Así, el gobernador de Pando encarna la cultura feudal de los terratenientes, mientras que los grupos dominantes en Tarija y Santa Cruz, en principio, están interesados en las riquezas que generan sus inmensas reservas de gas. Para Santa Cruz, el latifundismo y el negocio agrícola son de vital importancia, en estos tiempos de creciente demanda de soja y otros productos agrícolas. Sucre es a su vez una capital histórica con una élite blanca que no quiere tener nada en común con las comunidades agrícolas y los campesinos pobres.
Lo que une a la Media Luna son los intereses económicos y la angustia a perder influencia. La región forcejea contra una herencia histórica de problemas sin resolver. A un racismo  profundamente arraigado entre blancos e indígenas, se une la desigual distribución de la tierra. Este problema sólo puede resolverse, según el MAS, dando tierra a los indígenas para que puedan mantenerse por sí mismos. Ya hace decenios que las comunidades guaraníes piden que se delimiten sus territorios, pero aun no se les han cedido los títulos de propiedad. Entre 1953  y 2002 se ha seguido trabajando en la repartición de la tierra, pero las desigualdades siguen existiendo. El gobierno de Evo Morales ha comenzado ahora con la rehabilitación del suelo, la puesta a punto de los registros catastrales, y la cesión de tierra del estado a los agricultores pobres. Pero a veces los funcionarios del Instituto de Reforma Agraria son recibidos con palos y balas cuando acuden a realizar sus mediciones. Hombres armados al servicio de los terratenientes les hacen el trabajo imposible.
El 2009 promete en cualquier caso ser un año políticamente tenso (uno más) en el país de los Andes. Una vez aprobada la constitución, todavía habrá asuntos sueltos que traducir en leyes, lo que traerá consigo los consiguientes fuegos artificiales en el Parlamento. La matanza de Pando y la intervención de Unasur han debilitado la reputación de la oposición.
Aun así, la oposición todavía espera derrotar a Morales en las elecciones de diciembre del 2009.

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