Las revueltas invisibles

El verano de 2013 empezó con protestas callejeras masivas en Turquía, Brasil y Egipto. No todas las revueltas populares reciben la misma atención de la prensa. MO* presenta tres movimientos de protesta que han sido invisibles para nuestra prensa este verano: Cachemira, Bolivia y Baréin.

Cachemira, presa en una maldición

20 de julio. En la parte india de Cachemira se aplicó durante todo el día la prohibición estricta de salir a la calle, al igual que el día anterior. En la calle se encuentran 600.000 soldados hindús y unos 100.000 agentes de la policía militar. Esto hace un soldado por cada 10 habitantes del estado federal de Cachemira.

A pesar de ello, cientos de jóvenes se involucraron y salieron a la calle para jugar al gato y al ratón con los soldados fuertemente armados. Gritan a favor de la libertad, himnos para azadi y tiran piedras. El aire huele al amargo gas lacrimógeno y a spray de pimienta. Y el sonido de los disparos parece aún más fuerte en un día en el que el toque de queda es de 24 horas.

El 17 de julio murieron cuatro ciudadanos en manos de militares indios, mientras que otros 48 resultaron heridos. El incidente tuvo lugar a unos 200 kilómetros de la capital de Cachemira, Srinagar. Cuando esta noticia salió a la luz, estallaron como siempre de inmediato protestas en los barrios antiguos de la capital, seguidamente en las afueras y finalmente en los pueblos. Dos semanas antes, en el norte de Cachemira, los soldados indios mataron “sin querer” a dos veinteañeros. La reacción fue similar. Prohibición de salir a la calle. Paralización de Internet. Detenciones. De nuevo una promesa de que una investigación tendrá lugar. Desde 2002 ya se han previsto 168 investigaciones. Ninguna se ha llevado a cabo.

El escenario se repite una y otra vez. Parece que Cachemira está siendo presa de maldición mientras el resto del mundo sigue girando tranquilamente.

La caída del Muro, la Revolución Rumana y la separación de la Unión Soviética en 1989 hicieron brotar el sentimiento de que otro futuro era posible. En Cachemira esta esperanza tomó la forma de una revuelta armada contra el impopular gobierno indio. Los Cachemiros querían liberarse de la Línea de Control que divide su patria entre Pakistán y la India para lograr por fin una Cachemira reunida e independiente.

Desde entonces seguramente 70.000 personas han perdido la vida. Miles de personas están detenidas y desaparecidas y decenas de miles mutiladas mental o físicamente debido a las torturas sistemáticas de las cárceles indias.

En uno de los callejones estrechos y llenos de humo del antiguo Srinagar vive Yasin Malik, líder del Jammu and Kashmir Liberation Front (JKLF). Malik fue uno de los primeros comandantes que usó las armas contra el gobierno indio. En 1993 dieron un alto al fuego tanto él como su organización en respuesta a los múltiples llamamientos mundiales y de la sociedad civil india para resolver de manera pacífica el problema de Cachemira.

Sin embargo, su enfoque Gandhiano fue respondido con violencia por parte del gobierno indio. En los cinco años siguientes, morirían 600 de sus militantes en manos de las tropas indias. El 19 de julio de este año Yasin Malik fue arrestado por enésima vez por dirigir la protesta civil contra los asesinatos.

La resistencia armada seguía incluso después del cambio radical del JKLF, hasta que los Cachemiros estuvieron hartos de la violencia y el estancamiento. A mediados de los años 2000 optaron en masa por la resistencia pacífica. Tuvieron la esperanza de que las protestas callejeras no entrarían en el marco clásico del combate contra el terrorismo, y de que el resto del mundo por fin querría ver lo que pasaba en lo alto de la Himalaya.

Abuso de poder

En el verano de 2008, más de dos años antes de la Revolución Democrática Árabe, medio millón de Cachemiros se manifestaron a favor de la paz. Los soldados indios mataron a tiros a más de 70 manifestantes. En 2010 las calles de todas las ciudades de Cachemira se llenaron de nuevo de gente que gritaba por azadi. El verano de 2010 terminó con más de 120 ciudadanos muertos, miles de heridos y nuevamente miles de prisioneros que serían torturados. Centenares de jóvenes estuvieron entre rejas durante meses por haber tirado piedras o por haber publicado mensajes en Facebook a favor de la libertad. El abuso de poder de las tropas indias continúa invariable debido a que los soldados están exentos de ciertas leyes.

El completo estancamiento y la desesperación que resultan de esto, parecen conducir al resurgimiento de la revuelta armada. En junio murieron en combate 8 soldados indios, el día antes de que el primer ministro Monmohan Singh visitara el valle. Según el gobierno, el número de militares armados es limitado, unos 200 o 300. Pero al mismo tiempo, sigue aumentando la amenaza de una nueva resistencia armada, ya que así el gobierno puede seguir presentando como terrorismo la lucha por la independencia de los Cachemiros.

La política india de Cachemira parece regirse en imponer un estancamiento con la ayuda de una enorme militarización y de una suma importante de subvención federal para el gobierno del estado federal. Entretanto, los Cachemiros luchan por su ideal de libertad, aunque no tenga sentido. Después de esto pueden volver a empezar desde cero.

El estancamiento completo y la desesperación que esto provoca, parecen resultar en un resurgimiento de la resistencia armada.

Zahid Rafiq es un joven periodista autónomo en Cachemira.

 

El pueblo vela en Bolivia

La revolución o “la refundación del país” empezaba en Bolivia con una protesta popular contra la privatización del agua. Evo Morales creció hasta convertirse en un héroe nacional, sobre todo para la población indígena. Casi 8 años después de que asumiera la presidencia, el desengaño es grande y Bolivia se invade de protestas, esta vez contra Morales.

Con una mayoría aplastante del 53,7 por ciento, Evo Morales llevó las riendas de una democracia frágil e ingobernable en enero 2006. Morales prometió una política de justicia social con especial atención a los grupos más desfavorecidos, como los indígenas.

En su primera legislatura, entre 2006 y 2010, consiguió dominar un movimiento de derecho civil en los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija y entró en vigor nueva constitución. Morales introducía medidas sociales, como una subvención de maternidad, un bono para escolares o una pensión. En 2010 fue reelegido con el 64 por ciento de los votos, lo que jamás ningún presidente boliviano había logrado. También podía contar con el apoyo absoluto del parlamento, donde su partido MAS (Movimiento al Socialismo) tiene la mayoría.

Pero después de 2010 Morales cambió de estrategia. Esto se manifestó claramente con la ley de antidiscriminación de octubre de 2010, que levantó protestas masivas por parte de los periodistas. Amenazas de cerrar ciertos medios de comunicación o de sancionar a los periodistas llevaron a una sigilosa ola de protestas.

A finales de diciembre de 2010 tuvieron lugar protestas masivas contra el alza del 80% sobre el precio de la gasolina. Morales fue obligado a retirar esta medida pero el incidente causó una herida abierta y se acumularon las frustraciones. Actualmente, la construcción de la carretera hacia el parque natural Tipnis está en el centro de la controversia política.

El breve período de descanso entre 2006 y 2010 ha terminado. Cada manifestación en la agitada ciudad de La Paz puede resultar en una marcha masiva de protestas, que pueden terminar incluso con explosiones de dinamita. La política se desarrolla en las plazas y las calles. El ambiente de inestabilidad e incapacidad de gobierno, que en 2003 y 2005 llevó a la caída de los presidentes Sánchez de Lozada y Carlos Mesa, ha vuelto por completo en la actualidad.

Los mismos errores

Morales ha perdido toda esperanza en un profundo cambio y en las políticas de izquierdas. En 2005 personificó el cambio brusco en la política, pero el entusiasmo del pueblo y el vínculo que existía entre el líder político y la clase media han desaparecido. El nuevo gobierno ha ocupado el lugar de la derecha política y comete ahora los mismos errores.

Sin embargo, la oposición tampoco pinta nada bien ni tiene un liderazgo claro. El ambiente que rodea actualmente a Morales consiste en un grupo impregnado de una ideología neomarxista. El grupo está liderado por el vicepresidente Álvaro García Linera, el MAS, los cocaleros de Cochabamba y las organizaciones campesinas que han jurado fidelidad al gobierno izquierdista.

Con estos seguidores se prepara Morales para ganar las elecciones de 2014. A veces parece que el proceso democrático avanza y a veces parece que se estanca o respira con dificultad. A lo mejor es este su paso por la historia, balanceándose de izquierda a derecha y viceversa.

Fanz Reynaldo Chávez es un periodista autónomo boliviano

 

Baréin, ignorado estratégicamente

En 25 pueblos de Baréin tienen lugar manifestaciones casi diariamente, a pesar de la dura represión. Desde el primer día de la revolución en febrero de 2011, los ciudadanos exigen que el rey sea fiel a su promesa de 2001 y que reforme Baréin en una auténtica monarquía constitucional.

Exigen una constitución que esté escrita por los ciudadanos y no exclusivamente por el rey. La mayoría chiíta baréini exige igualdad de derechos, lo que es absolutamente justo, considerando la discriminación sistemática y la marginalización por el régimen sunita que tiene que soportar cada día. Por ello, el régimen grita una y otra vez que los manifestantes tienen una agenda sectaria. No se obtuvieron noticias de las reformas prometidas ni de la otra salida hacia un diálogo nacional.

De 50 a 500 personas se manifiestan cada día. No parece un gran número, pero sí que lo es en el pequeño Baréin. También lo es si se tiene en cuenta que las tropas del gobierno dejaron sin vida a decenas de personas sin cualquier tipo de juicio. El centro baréino para los derechos humanos estima los presos políticos en 2.500 – esto significa uno de cada 500 habitantes. De los 6.000 trabajadores que originalmente fueron despedidos en 2011 por haber participado en una manifestación, muchos regresaron. La mayoría de ellos únicamente conseguía un peor trabajo y estaban obligados a firmar un juramento de fidelidad al gobierno.

Cientos de personas están desempleadas. Los hospitales están bajo vigilancia militar, la tortura de los manifestantes detenidos se ha convertido en una práctica habitual y las tropas del gobierno practican una violencia ilegal contra niños pequeños. Decenas de invasiones han tenido lugar durante las pasadas semanas donde fueron detenidos jóvenes arbitrariamente. Hamad bin Isa al-Khalifa se coronizó rey a sí mismo después de cambiar la Constitución para esa finalidad en 2002. Recientemente ha cambiado de rumbo. No quiere seguir siendo el rostro de las nuevas medidas represivas, y ahora utiliza la Asamblea Nacional, en principio, un órgano representante del pueblo.

El 28 de julio fue convocada una sesión particular de esta Asamblea para hacer la Ley Antiterrorista más severa, lo que según los juristas, en primer lugar, no transcurrió conforme con la Constitución de Baréin. Y en segundo lugar: las recomendaciones prohíben, entre otras cosas, cualquier concentración en la capital Manama y sancionan con pena de disidencia a la política en los medios sociales. Las recomendaciones fueron aprobadas inmediatamente por la familia gobernante al-Khalifa, una debilitación más de los derechos de los ciudadanos. El hecho de que la comunidad internacional siga cerrando los ojos ante este tema, guarda estrecha relación con los intereses geopolíticos, económicos y de seguridad.

Boca callada

El país vecino Arabia Saudí y las otras Monarquías del Golfo siguen temerosos de que estalle una revolución en Baréin y se extienda hacia ellos, por eso apoyan al régimen. Estados Unidos le sigue el juego a Arabia Saudí porque Baréin, que está situado en un lugar estratégico, alberga a una base de la Quinta Flota estadounidense. EE.UU. legitimaba la invasión ilegal y extremadamente violenta en Baréin de las tropas del Golfo en marzo de 2011. También sigue enviando ayuda militar y armas a Baréin, a pesar de los numerosos llamamientos del Congreso para acabar con el comercio de armas. También está presente el Reino Unido, un viejo amigo y aliado de los al-Khalifas. El gobierno británico repite las palabras del gobierno de Baréin, es decir, que la oposición peca de violencia y que reformar es un proceso lento.

Y luego esta Europa. Trece activistas por los derechos humanos están condenados a reclusión perpetua en Baréin. Dos de ellos son ciudadanos europeos (Dinamarca). A pesar de una resolución del Parlamento Europeo o la petición de Dinamarca para empezar una campaña a favor de la liberación de los presos políticos, la Unión Europea se calla la boca.

La percepción, los juegos de poder geopolíticos y el ejercer presión, apoyado por Baréin, están contra todos nosotros.

Pero pongámonos serios. El estado o la región que pretende hacer de los derechos humanos su bandera, también tiene que plantearse la manera en cómo manejará a los aliados estratégicos que no respetan los derechos humanos. Y quién no esté convencido, puede contar el número de activistas por los derechos humanos que todavía andan sueltos en Baréin.

La danesa-baréina Maryam al-Khawaja es activista por los derechos humanos, como su padre Abdulhadi, que es el activista más famoso de Baréin, y su hermana Zaynab; ambos están en la cárcel.

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