"Los Africanos, no somos pobres, hemos sido robados"

Aminata Traoré es una de las voces más pronunciadas y respetadas en la sociedad civil africana. Opina que se debe repensar urgentemente un mundo que sea verderamente nuevo pero tiene miedo de que los banqueros y los políticos opten sin embargo por el business as usual.
Bamako, Mali. Hablamos en el patio del centro de formación que fundó hace años. Mientras la mañana se va transformando en el mediodía y el sol cae en pedazos de sombra y luz, hablo con Aminata Traoré de la situación inestable de la economía y la política mundiales. Traoré estudió psicología social y psicopatología, fue docente en la universidad en la Costa de Marfil y de 1997 hasta 2000 fue ministra de cultura y turismo en Malí. Desde entonces se la considera como una voz apreciada y temida en el debate social y político en Malí, en Africa y en el mundo. Formula sus análisis con agudeza y con la autoridad de una mujer que desde hace tiempo y con mucha gracia ha cumplido sesenta años.

Aminata Traoré es la cara africana por excelencia en los foros internacionales de los antiglobalistas y de los movimientos sociales. Publicó cuatro libros sobre las consecuencias negativas de la mundialización en Africa y sobre la necesidad de recuperar la propia imaginación. A modo de introducción le pregunto por su opinión acerca de la crisis más profunda que el mundo financiero - que tantas veces ha criticado – ha vivido en cincuenta años.
Aminata Traoré : « Los Masters of the Universe siempre nos han ridiculizado como si fuéramos soñadores mientras ellos seguían con los pies en la tierra. Entretanto ha quedado claro que esos “realistas” llevaron al mundo al bordo del abismo. Su presunción y su arrogancia todavía no han desaparecido de ninguna manera. Hoy son otra vez los más vulnerables y pobres los que pagan por el fracaso de la política neoliberal. En octubre pensábamos que la situación era tan grave que los gobernantes no podían seguir mintiéndonos ; que serían obligados a admitir que la famosa mano invisible del mercado libre tiene un precio social y ecológico demasiado alto. Pues no. »

El enfoque mundial de la crisis es diseñado por el G20, y los grandes países en vía de desarrollo también están sentados alrededor de la mesa. ¿Es un punto de esperanza ?
Aminata Traoré : « No veo por qué tendría que ser optimista cuando son las mismas personas que siguen tomando las decisiones a nivel mundial – personas que en el pasado no mostraron ningún sentido de responsabilidad con respeto a los obreros o los pobres en sus propios países, mucho menos con respeto a los imigrantes o los países del Sur. Ante todo quieren salvar el pellejo, aunque no es fácil en un momento en que se cuestiona la posición social del dinero. Dinero fue la única base en la que el poder se apoyaba para gobernar el mundo. Continuarán saqueando las riquezas del Sur a fin de volver a gobernar con las maletas repletas. Eso significa que se enfoca otra vez en Africa porque en ningún otro lugar se protege tan mal las riquezas naturales.
¿La presencia del presidente brasileño Lula en el G20 no le tranquiliza ?
Aminata Traoré : Lula era visto como « uno de los nuestros ». No por nada los Foros Sociales Mundiales se iniciaron en Brasil – y siguen relacionados con el país. Pero la realidad del poder le obligó a compromisos para sobrevivir políticamente. Algunas decisiones de su gobierno también tuvieron un impacto negativo en Africa, particularmente la apuesta por los biocombustibles y los organismos genéticamente modificados (omg). El hecho de que Brasil es uno de los poderes en ascensión, le da a Lula casi automáticamente el derecho a la palabra por el Tercer Mundo. En realidad estos países en ascensión desempeñan el papel del hermano pequeño de los poderes tradicionales. Piensan dentro de los límites de una misma lógica de mercado exclusiva.

¿Por qué la voz de Africa no suena con más fuerza ?
Aminata Traoré : En primer lugar porque no hablamos. Se necesita mucho más ruido por parte de la sociedad civil pero siempre nos preocupa más los que pensarían los donantes de nuestros puntos de vista. Todo gira alrededor de la opinión y de las exigencias de los donantes. Esta dependencia alimenta la corrupción política y económica en este páis porque frente a los millones de euros que nos prometen las autoridades europeas, la voz de una sociedad civil crítica y activa no se tiene muy en cuenta. Esta dependencia también explica por qué nuestras autoridades no descartarán el capitalismo, aunque el sistema se está muriendo. Es una lástima porque es en este momento que tenemos que denominar lo que ha fracasado en nuestra historia y por qué, y cómo lo vamos a remediar en el futuro.

¿Quién tiene que hacer el análisis ?
Aminata Traoré : Yo junto a cientos de mujeres para hablar de la crisis – algo que nadie hace con ellas porque son analfabetas. Siempre reaccionan con curiosidad y compromiso. Quieren saber cómo está formada la crisis y por qué ha surgido.Hablan de la crisis alimentaria y de la pregunta cómo alimentarse de otra manera. Buscan una respuesta a la pregunta cómo invertir otra vez y colectivamente en el futuro.

¿Espera más de los grupos femeninos que de los intelectuales ?
Aminata Traoré : No, no es lo que quiero decir. Tenemos que ajustar cuentas con un terrorismo intelecuel que parte de unos donantes prepotentes que se creen omniscientes. Las experiencias y perspectivas africanas no se reclaman ni se utilizan. La Unión Europea gasta mucho dinero en Africa pero lo hace según sus propios estudios escritos por las agencias y los expertos europeos y realizados por los ONGs de Europa. Africa cuenta con decenas de mentes brillantes, hombres y mujeres con toda la experiencia necesaria y perfectamente capaces de pensar de manera creativa y de redefinir a Africa. Pero nadie les pide su aviso. Europa nos ayudaría enormemente volviéndose un poco más modesto y dejándonos un poco de espacio para poder reflexionar de modo que seamos capaces de hacer el balance de tantos años de « desarrollo ».
¿Hace falta que Europa pare la ayuda al desarrollo ?
Aminata Traoré : Hay muchas formas de solidaridad que necesitan una redefinición. La solidaridad entre estados, caracterizada por una gran desigualdad, pero también la solidaridad humanitaria que se ocupa de las víctimas pero nunca aborda las causas del problema. Europa debería de mostrar la honestidad para reconocer que la ayuda al desarrollo de las últimas décadas ha dado más resultado para sí misma que para los países dichos en vía de desarrollo. Donde se pretendía ayudar, se ha destruido. Sus impuestos se utilizan en primer lugar para recompensar nuestros líderes que complacen a sus élites.
Africa cuenta con decenas de mentes brillantes, hombres y mujeres con toda la experiencia necesaria y perfectamente capaces de pensar de manera creativa y de redefinir a Africa. Pero nadie les pide su opinión.
¿Qué puede hacer Africa misma ?
Aminata Traoré : Tenemos que mirarnos a nosotros mismos con ojos diferentes. ¿Por qué nos creemos pobres ? Porque otros nos lo han dicho. No somos pobres, somos ricos en cuanto a agricultura familiar, arquitectura de adobe, relaciones sociales y tradiciones en las que era normal compartir la alimentación, el agua y la madera. La sociedad en la que nos sentíamos cómodos ha sido definida por personas ajenas como pobre y subdesarrollada. Fue el comienzo de un proceso que reemplazó nuestra propia alimentación por productos llenos de química y de calidad inferior. Como consecuenca hay cada vez más casos de diabetes y de problemas del corazón. El desarrollo nos dio el derecho a las enfermedades para las que no tenemos los medicamentos y a las expectativas sobre las que no se puede debatir democráticamente. Los líderes africanos deben tener el coraje para decir no al sistema que no sirve a Africa, como lo hicieron algunos líderes latinoamericanos.
Usted dice que Africa no es pobre pero ¿no puede negar la pobreza real ?
Aminata Traoré: La genta no es pobre pero- como dice Jean Ziegler – privada de las preocupaciones y los servicios a los que tiene derecho. Habría mucho menos hambre en Africa si no nos hubieran forzado al cultivo de algodón, y después a importar arroz. Los problemas iniciaron cuando se entró en esa locura fatal que es el mercado internacional. No pretendo que no falte nada pero sí que es un sistema mentiroso que produce la falta y que nos embauca con una variedad de promesas, incluso ahora cuando el sistema se atasca y se hunde. Son crímenes económicos que ce cometen contra Africa.
Algunos pretenden que es mejor abordar el desarrollo desigual decentralizando el poder político.
Aminata Traoré : Desde hace mucho tiempo se desarolla un proceso de decentralización en Malí. Significa simplemente que se confía el cuidado por la aplicación de las recetas tradicionales para las reformas políticas y económicas a los representantes locales. Eso permite al estado retirarse con más facilidad para que el mercado haga su trabajo. La colaboración internacional se reduce entonces a una cuestion de hermandades entre ciudades y comunidades pero ¿quién sigue eso ? ¿A quién se exigirá cuentas cuando ocurran errores o no haya resultados ?
¿Un estado central no absorbe muchísimos recursos ?
AminataTraoré : Sin un estado que instale instituciones de salud y de enseñanza, no estaré aquí hoy. Mis padres no tenían los recursos pero el estado me procuró la enseñanza primaria gratis, un liceo con internado, almuerzo gratis y una biblioteca donde podía estudiar. Ahora que el estado se retira a favor del mercado, son los padres que tienen que pagar la matrícula, aun si no logran vender el algodón. Y esto es cada vez más el caso porque los gobiernos del Norte subsidian sus propios productores de algodón. Los subsidios son responsables del proceso de desescolarización de nuestra sociedad y de la muerta de las mujeres que no tienen el dinero para pagar la maternidad.

¿Qué hace falta para darles una vida en dignidad a los africanos ?
Aminata Traoré : En primer lugar nos hace falta autorespeto y confianza en nuestras propias capacidades. Un desarrollo verdadero necesita el estrato fertil de una cultura viva que aporte continuamente con nuevas soluciones. Esto se puede aplicar también a la excisión genital de la mujer. Las circunstancias materiales en Africa han cambiado de tal manera que ha desaparecido la necesidad cultural de esta intervención física. Ha cambiado la manera de pensar el cuerpo femenino. Pero uno tiene que escuchar a la gente, entenderla y darle el espacio para decidir de modo autónomo cómo dar forma a los cambios necesarios. Un desarrollo verdadero ha de ser basado en una cultura en equilibrio con su medio ambiente. Porque cada cultura es siempre y en primer lugar una transformación de la tierra, de los bosques, del subsuelo. La economía, el medio ambiente y la cultura son las tres patas que sostienen la caldera social. Si el triángulo está en buena posición, podemos construir una sociedad que ya no roba la gente de su propia dignidad, conocimiento y sueños. Podemos fabricar entonces un futuro para nuestra gente. Si hubiéramos podido formular qué es la democracia, por ejemplo, hubiéramos encontrado las maneras para cuestionar y sancionar a nuestros líderes. Porque al compartir los jalones morales, se obliga a los poderosos escuchar cuando hablan los que no tienen poder.

Pero no es posible retornar a la época precolonial.
Aminata Traoré : Veo, aquí en Malí, a jóvenes que se convierten a un islam severo y aparentemente se sientes bien con eso. No puedes llamar eso un « retorno » porque nunca vi a mi madre ni a mi abuela hacer lo que hacen estos jovenes. Su necesidad de saber más del Corán y de la creencia musulmana, y de adaptar su comportamiento de acuerdo con ella, procede del vacío que surgió cuando se disparaba sobre nuestras valores tradicionales. No es de sorprender que individuos y sociedades vayan en busca de alternativas que provean seguridad y solidaridad.

Se trata también de un choque entre un pasado rural y un futuro urbano ?
Aminata Traoré : No existe un desarollo inevitable, linear que va de un pasado rural hacia un futuro urbano. Lo que sí veo es la violencia simbólica de una cultura dominante que intenta forzar al mundo entero a volverse « moderno » según sus propias definiciones. Eso es el problema. No es una lucha interior entre una cultura agrícola y una modernidad necesaria. Hace falta que clarifiquemos que nadia tenga el monopolio de la modernidad y que poseamos una modernidad propia, africana. A final de todo, no es la ciudad que alimenta al campo. ¿Quién produce los plátanos, los yams, el trigo ? Son los pueblerinos, ¿verdad ? Pero todo mundo mira hacia el centro, hacia el Norte y sobre todo hacia los productos que provienen de allí.

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