Malta, en la frente de batalla del sistema de asilo europeo

‘Reglas más estrictas requieren más solidaridad’

Desde el ingreso de Malta en la Unión Europea, el pequeño estado insular también forma parte de la frente de batalla europea de la migración. Lancheros rescatados del mar son encerrados en centros de detención en los cuales los derechos humanos no siempre se respetan. Laurens Cerulus de MO* viajó a Malta para tantear el terreno.

  • Laurens Cerulus El centro de detención cerrado de Safi, uno de los dos centras cerrados en Malta Laurens Cerulus

Escondido detrás del aeropuerto de Malta, en el centro del país, se encuentra el centro de detención cerrado de Safi. El viento levanta el polvo al lado de las verjas del base militar abandonado. Safi es uno de los dos centros cerrados que sirven a acoger la afluencia anual de refugiados de Malta. Centenares de personas están bajo llave, en espera de una vida nueva.

El centro consta de dos almacenes y cada edificio cobija unos trecientos solicitantes de asilo: todos son masculinos, y la mayoría de ellos provienen del Cuerno de África. Al entrar decenas de “huéspedes” se aproximan, asombrados de esta distracción, algo muy escaso en los deambulamientos diarios por el centro.

‘Llegué aquí hace un año y tres meses’, cuenta Mohamed de Níger en voz baja. ‘Mis dos solicitudes de asilo han sido desaprobadas. Me han dicho que es probable que me tenga que quedar aquí por dieciocho meses. Tengo un solo juego de ropa, un bóxer, esto durante quince meses ya. Estamos encerrados aquí 24 horas al día’, suspira.

Unos ventiladores cuelgan del techo, pero permanecen inmóviles: han cortado el corriente ayer. Con una temperatura exterior de 30 grados, uno solo se puede imaginar el calor sofocante que reina en el dormitorio. ‘Nos enfermamos todos a causa del calor’, dice Mohamed. ‘A las ocho de la noche cierren la puerta que da al patio. No hay ni pizca de viento. A todos nos duele la cabeza.’

‘Esto es una prisión’, grita uno de los chicos que se encuentra en el fondo del grupo. Parece acertar. En el dormitorio las literas están amontonadas. Algunos tabiques dividen el espacio abierto, pero de privacidad, ¡ni hablar! Una sola placa sirve de cocina y a veces los solicitantes de asilo deben hacer unas horas de cola para poder calentar una de las tres comidas diarias en una cajita de aluminio.

Un pasillo lleva al patio de uno de los almacenes, tan grande como una cancha de baloncesto y bajo el sol ardiente. Aquí los hombres buscan los pocos sitios en la sombra para escapar del aire húmedo en el centro.

Los refugiados gritan de un lado de las rejas a sus conocidos al otro lado. ‘Nos conocimos en Trípoli, pero no hubo bastante lugar para hospedarnos en la misma parte del centro’, cuenta Khaled de Somalia. ‘Juntos arreglamos un barco para irnos a Europa, pero no sabíamos dónde íbamos a parar.’

A la deriva

Desde el redespegue del flujo de refugiados en la zona mediterránea en 2002, Malta evolucionó al país del mundo industrializado con el número más alto de demandas de asilo por habitante. En 2011 la isla recibió más de 1800 solicitudes de asilo; este año el contador ya está en 1013.

La mayor parte de las solicitudes de asilo en Malta se aprueban. Los datos del Ministerio del Interior maltés demuestran que, en la última década, aproximadamente 56 por ciento de los solicitantes de asilo tuvo derecho a protección internacional.

Los refugiados son sobre todo originarios de Somalia (60 por ciento) y Eritrea (20 por ciento), pero también sudaneses (5 por ciento) y pequeños grupos de pakistaní, libios, etíopes y otras nacionalidades llegaron a Malta en los últimos diez años.


© MO*

La gran mayoría de los solicitantes de asilo salen de Trípoli en barco. Traficantes de personas libios arreglan la travesía en botes de goma o barcos pesqueros decrépitos. Decenas de refugiados se introducen con dificultad en estas lanchas pequeñas y arriesgan sus vidas para llegar a Europa: en 2011 más de 1500 personas han muerto en estas travesías, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Las autoridades maltesas están responsables de las operaciones de rescate en la mitad del Mediterráneo. Muchos barcos se interceptan; otros dan con la pequeña isla accidentalmente. ‘Íbamos rumbo a Italia cuando nos interceptaron’, cuenta Anthony de Nigeria, quien llegó en el centro cerrado de Safi hace tres días. ‘Hui a Europa con la esperanza de construir una vida mejor. No quiero quedarme en Malta: aquí no hay futuro para nosotros.’ Anthony expresa un sentimiento que muchos otros refugiados comparten con él. ‘Es triste, pero a menudo los solicitantes de asilo llegan a Malta accidentalmente’, cuenta Neil Fazon, director del ONG maltés Aditus, que da ayuda jurídica a los solicitantes de asilo en los centros cerrados. ‘Algunos ni siquiera conocían el país cuando llegaron aquí.’

Los refugiados masculinos se hospedan en los dos almacenes del centro cerrado de Safi. Mujeres y familias con niños son acogidos en un segundo centro de detención cerrado, el de Lyster, en la zona industrial sudeste de Hal Far: un bloque de tres pisos, entre rejas, con alambre de púas y bajo vigilancia permanente.

En el primer piso una treintena de mujeres comparten las cuatro habitaciones disponibles. Un piso más arriba se encuentran las parejas casadas, algunas con hijos. Djemila y su esposo Solimán decidieron irse de Libia con su hijo de nueve años. Ya hace 25 días que la familia eritrea está en Lyster. ‘No sabemos cuánto tiempo que vamos a tener que quedarnos aquí, y si nuestro hijo debe quedarse aquí. Es un niño – necesita educación. Para él es muy difícil, llora mucho.’

Hayad, una mujer eritrea, se queda con su esposo Habib en Lyster. Con una mirada apagada y extraviada restriega la mano sobre las cicatrices en su cuello. ‘Ha sido estrangulada’, cuenta Habib. ‘Tiene un trauma severo. Por la noche toma somníferos, sino no puede dormirse. Habib y Hayad deben esperar hasta 18 meses en Lyster porque su segunda demanda de asilo fue entregada demasiado tarde.

Muchos en Safi y Lyster huyeron de guerras, de violencia y de hambre. Su bagaje emocional está pesadísimo. Estudios como el informe DEVAS del Jesuit Refugee Service-Europe de 2010 indican que el descanso excesivo, la desconfianza y la inseguridad ponen en peligro la salud mental de las personas encerradas en centros de detención y agravan los problemas existentes.

Mirada hacia Bruselas

Como consecuencia de su ubicación en mitad del Mediterráneo, Malta se encuentra en la frente de batalla del sistema de asilo europeo. Durante diferentes años ya un grito por ayuda europea resuena desde los edificios de autoridades en el centro de la capital La Valeta. El gobierno maltés es uno de los defensores más prominentes de una solidaridad más grande en la política de asilo de Europa. ‘La solidaridad en la UE depende de las necesidades de cada país’, dice Joseph St John, el jefe de la política de asilo en el Ministerio del Interior maltés. ‘Malta es un país muy pequeño con un mercado laboral muy pequeño. Y el número de solicitantes de asilo aceptados es bastante alto. Para nosotros es necesario una solidaridad bajo la forma de reasentamiento.’

Desde 2005 el proyecto piloto europeo de reasentamiento EUREMA, según el cual estados miembros prometen a Malta de acoger a refugiados, está en vigor. En el año 2005, 230 personas fueron reubicadas – la gran mayoría en Alemania y Francia. En el mismo período más de mil personas se reasentaron en los Estados Unidos. Malta es el único estado miembro de la UE que goza de este programa y, anualmente, también recibe una ayuda financiera – de 2,6 millones de euros en el 2011 – del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

En 2011 más de 1500 personas murieron en travesías en barco desde Libia a Europa del Sur ‘Surge la impresión que Malta solamente se interese en la solidaridad para sacar gente de la isla’
El grito de solidaridad está justificado, juzgan las ONG y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Sin embargo, esto no le exonera a Malta de la responsabilidad de acoger a los solicitantes de asilo de manera decente, dicen. ‘Malta es campeón en el guardar en el orden del día el asunto de la solidaridad y del reasentamiento,’ dice Kris Pollet del Consejo Europeo para los Refugiados y Exiliados (CERE), ‘pero surge la impresión de que Malta solamente se interese en sacar gente de la isla.’

Estadísticas

Malta: 400.000 habitantes

Los solicitantes de asilo en Malta, 2002-2011

Solicitudes de asilo evaluadas:

  • 53 por ciento protección subsidiaria
  • 3 por ciento estatuto de refugiado
  • 2 por ciento ‘otros’
  • 42 por ciento desaprobaciones

Países de origen:

  • Somalia: 59 por ciento
  • Eritrea: 20 por ciento
  • Sudan: 5 por ciento
  • República Democrática del Congo, Etiopia, Irak, Libia, Siria: cada uno 1 por ciento
  • Otros: 11 por ciento

Fuente: ACNUR, 2011 Malta Fact Sheet, marzo de 2012.

Los cinco países industrializados con el número más alto de demandas de asilo por mil habitantes:

  1. 1 Malta; 20,1
  2. 2 Chipre; 17,1
  3. 3 Suecia; 15,6
  4. 4 Liechtenstein; 14,7
  5. 5 Noruega; 11,7

Fuente: ACNUR, Asylum Levels and Trends in Industrialised Countries 2011, marzo de 2012.

Los cinco estados miembros de la UE con el número más alto de solicitudes de asilo en curso:

  1. 1 Francia, 56300
  2. 2 Alemania, 53300
  3. 3 Italia, 34100
  4. 4 Bélgica 31900
  5. 5 Suecia, 29700

Fuente: EASO, 2011 Annual Report on the Situation of Asylum in the European Union and on the Activities of the European Asylum Support Office, julio de 2012.

Movimiento de recuperación europeo

En los pasillos de Bruselas la nerviosidad aumenta. Los estados miembros, la comisión y el parlamento han prometido elaborar una política de asilo común nueva para fines de 2012. Es la preocupación constante de la Unión; hay diferencias enormes entre los tratamientos de los solicitantes de asilo en los diferentes estados miembros.

Desde el año 2003 las demandas de asilo son adjudicadas al país por el que el solicitante de asilo entra la UE. Esta Convención de Dublín II, destinada a combatir el hecho de efectuar solicitudes de asilo en diferentes países a la vez y a responsabilizar a un estado miembro, ha aumentado la presión para países como Malta, Italia y Grecia.

Desde 2010 la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (OEAA) está desarrollando igualmente programas de apoyo, educación y pericia para los estados miembros. Esto debería armonizar los sistemas de asilo nacionales. No obstante, si se trata de medidas políticas vinculantes, los estados miembros se precipitan a retenerlas.

En el 2011 la UE se vio confrontado con los hechos: la primavera árabe y el hambre en el Cuerno de África causaron un ‘año de crisis’, como el ACNUR intituló su informe anual ‘Global Trends 2011’.

La presidencia europea de Dinamarca aumentó la presión desde enero. A pesar de desacuerdos frecuentes entre el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros, se llegó a un acuerdo acerca de Dublín II y de la acogida de solicitantes de asilo.

La actual presidencia chipriota estudia detenidamente los procedimientos de asilo y el acuerdo final se anuncia para diciembre.

La nueva política de asilo europea introduce normas iguales: aspira a una acogida y evaluación de las solicitudes de asilo equivalentes en toda la UE. Sin embargo, la pregunta de más solidaridad queda prácticamente sin respuesta en el nuevo acuerdo de asilo.

‘La necesidad de dividir la carga y la responsabilidad sigue existiendo’, dice Daniel Endres, director de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) de Europa. ‘Los estados miembros todavía ven la política de asilo europea a sus maneras.’

Una oportunidad desaprovechada

En Malta las organizaciones esperan el renovado sistema de asilo con impaciencia. ‘El impacto general será positivo. Ya únicamente el hecho de que alguien obligue el gobierno a poner en pie un sistema con todos los requisitos fundamentales es un paso en la buena dirección’, dice Neil Falzon. La mejoría está en camino en cuanto a la acogida de los solicitantes de asilo y el tratamiento de sus solicitudes.’

‘Todavía esperamos el acuerdo final’, indica Joseph St John del Ministerio del Interior. ‘Queda claro que habrá cambios: la acogida de los solicitantes de asilo se deberá mejorar, lo que es positivo. Sin embargo, mejores normas equivalen a una carga mayor. Reglas más estrictas requieren también más solidaridad.’

La política de detención, dentro de la cual Safi y Lyster funcionan, queda fuera de tiro. ‘Es una oportunidad desaprovechada’, juzga Kris Pollet de CERE. ‘Hubieran podido garantizar garantías claras para ir en contra de la detención, pero no: la posibilidad sigue existiendo “en algunos casos”. Esta frase admite diferentes interpretaciones.’

‘Ponemos en práctica una política de detención por razones de seguridad’ – Joseph St John aferra a su opinión. ‘El gobierno maltés está resuelto a seguir con esta política.’ Ahora, si la Unión Europea quiere acabar con las violaciones de los derechos humanos en los centros de asilo, tendrá que introducir regulaciones más estrictas.

Malta contra los derechos humanos

Malta se encuentra en la lista breve de estado miembros de la UE que sistemáticamente alojan a los solicitantes de asilo en centros cerrados, junto a Chipre, Hungría y (temporariamente) Grecia. Daniel Endres de ACNUR Europa contesta con acritud: ‘Estas personas buscan protección contra la inseguridad y la persecución. Los solicitantes de asilo no pertenecen en centros de detención.’

Según el Convenio de Ginebra todos los detenidos tienen derecho a un procedimiento judicial para verificar si su detención está fundada. Malta fue condenado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el caso Louled Massoud vs. Malta en julio de 2010 a causa de su política arbitraria.

‘Personas vulnerables’ como menores no-acompañados, mujeres embarazadas o personas con dificultades mentales están eximidas de detención según el derecho internacional. Un informe de Human Rights Watch de julio indica que en Malta los menores no-acompañados residen aproximadamente tres a cuatro meses en detención. Las autoridades niegan estos datos y pretenden que la duración es de dieciocho días como máximo.

En Malta, los solicitantes de asilo deben esperar la respuesta a su solicitud como máximo durante un año antes de que puedan quitar los centros. Sin embargo, en caso de una solicitud desaprobada, el solicitante de asilo debe esperar hasta dieciocho meses en los centros antes de su repatriación. ‘Es un asunto de política, no de legislación’, dice Neil Falzon de Aditus. ‘Estos seis meses adicionales caen por tierra.’

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