Méjico: La guerra sin fin

La guerra existente entre los narcotraficantes en territorio mejicano continua siendo una pesadilla para los ciudadanos del país centroamericano. Desde que en 2006, el presidente Felipe Calderón llegara al poder, más de 22.700 personas han perdido la vida . Siendo el período más sangriento el año 2009, con la escalofriante cifra de 9.635 muertos a causa de dicha guerra.
Los problemas sociales que está atravesando el país no dejan de confirmarse. Un claro ejemplo es la reciente aparición de 55 cuerpos en una fosa clandestina, de más de 100 metros de longitud, descubierta en el Estado de Guerrero.El hoyo, era utilizado por la banda para esconder los cadáveres de los enemigos. Esta zona del país es una de los más afectadas por estos conflictos. Los problemas crecen debido a la proximidad que tiene con el Océano Pacífico, siendo usado por los cárteles para pasar la cocaína y heroína de Sudamérica a Estados Unidos

Las estrategias actuales no son eficientes


A su vez, ha causado un gran impacto el descubrimiento de seis cadáveres en Cancún. Entre los restos hallados se encontraron tres hombres, dos mujeres y un menor. Los difuntos se ubicaban en un agujero con las manos atadas y claros síntomas de tortura. Al sacar los restos, los forenses observaron que las víctimas tenían  el corazón arrancado y una gran “Z” marcada en el abdomen, signos de una de las bandas mejicanas más sanguinarias, “Los Zetas”. Por ello no se descarta que los homicidios estén relacionados con uno de los rituales del grupo.
Durante estos últimos tres años, la violencia callejera continua estando en un primer plano, provocando que el gobierno azteca no tenga respuestas para evitarlo.Para frenar tal cantidad de muertes, el Estado ha aumentado los efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Federal en los lugares más conflictivos. Incluso en algunos lugares el ejército ha tenido que intervenir. Pero el problema no es solo que muera gente de las bandas, sino que muchas personas están muriendo por culpa del “fuego cruzado”, los denominados “daños colaterales”.

Méjico pide ayuda


La lucha que tiene el gobierno contra los narcotraficantes es muy dura. Mediante la estrategia adoptada actualmente, el gobierno espera que la violencia aumente a corto plazo. Sin embargo, manifiesta que se producirán resultados satisfactorios a medio y largo plazo. Por ello en la última Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en Lima, la canciller mejicana Patricia Espinosa pidió colaboración contra los narcotraficantes.
“México ha emprendido una lucha frontal contra la delincuencia organizada. Los delincuentes recurren a la violencia y tienen acceso a armamento sofisticado y diversificado cuyo poder de fuego muchas veces supera al de los cuerpos de seguridad”, éstas fueron las palabras utilizadas por la cónsul .
Esto secunda la peticion realizada el mayo pasado por parte del presidente Felipe Calderón. En dicha solicitud, el máximo dirigente instó al Congreso estadounidense que frenara el flujo de armas, porque no hacía más que fortalecer a los cárteles de la droga fortaleciéndolos con armas y munición desde la frontera. Porque, según el presidente, “el 80 por ciento de las armas incautadas a los cárteles mexicanos provenían de ese país”.

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