Superestrella latina Juanes: 'Todos los colombianos sueñan con la paz'

Junto con Ingrid Betancourt y Shakira, Juan Esteban Aristizábal Vásquez (35) alias Juanes pertenece a la selecta lista de colombianos con fama mundial. En los últimos años el cantante ha ganado no menos de doce premios Latin Grammy y nueve premios MTV, ha vendido más de diez millones de discos y ha sido número uno en 32 países. MO* habló con la estrella latina sobre la cumbia, la marihuana y su mayor pasión: Colombia.


El 20 de julio de 2008, día nacional colombiano, Ingrid Betancourt habló ante una multitud de miles de oyentes en París. Pide al movimiento rebelde FARC la devolucion de sus armas y la liberación de todos los secuestrados. Al lado de Betancourt, un hombre en camisa negra canta el himno nacional: Juanes. Un mes antes, en los camerinos del festival belga TW Classic, tuvimos una conversación con el mismo artista que en 2005 ha sido declarado como una de las cien personas más influyentes en el mundo.

En los años ochenta y noventa, la ciudad natal de Juanes, Medellín, era la metrópoli más peligrosa del mundo. Ahí, el rey de las drogas Pablo Escobar y su cartel empuñaban el cetro. Cocaína, armas, caos y la violencia formaban parte de la vida cotidiana. En 1991 dispararon a más de seis mil habitantes en la “Ciudad de la Eterna Primavera”. Todos conocían al menos a alguien – primo, hermano, vecino, compañero de clase – que había sido asesinado por las armas de movimientos rivales. Fue dentro de este marco – ilustrado de manera ejemplar por Gabriel García Márquez en Noticia de un secuestro (1996) y por Jorge Franco en Rosario (1999) – que Juanes creció en una familia dignia de clase media.
Juanes: “Afortunadamente nosotros nunca entramos en contacto directo con el lado violento de la ciudad, pero crecer entre toda esa violencia no siempre era tan fácil. Habían muchas problemas por los narcos y los carteles. Pero todo eso está en el pasado. Actualmente Medellín vive una transformación positiva enorme. En muchos sitios donde antes era realmente muy peligroso, frecuentados por violentos y narcotraficantes, hoy hay bibliotecas y pequeños parques. Claro que todavía tenemos problemas, como todo el mundo, pero el ambiente y espíritu de Medellín ha cambiado completamente. Actualmente es la ciudad más moderna de Colombia. Turistas occidentales pueden visitarla sin problemas.”
Juanes subraya que su infancia fue sobre todo muy cálida y afectuosa. “Soy el menor de cuatro hermanos y dos hermanas, y todos son músicos. A los siete años, Javier, mi hermano mayor, me enseño como tocar la guitarra y cantar. Mi padre se ocupaba mucho con el tango y el folclore. He crecido con la música de Chile, Argentina y Cuba, en casa resonaban artistas como Silvio Rodríguez y Carlos Gardell. Y por supuesto, desde pequeño me han impregnado la salsa colombiana, vallenato, guasca, porros, mambucos y pasillos. Este origen colombiano ha influido cien por ciento sobre mi trabajo como artista.”
“Por todo lo que soy ahora, tengo que agradecer a Colombia. Todo lo que tengo dentro, la manera de la cual interpreto las cosas, la esencia siempre está por buscar a Colombia. Incluso cuando estoy viajando por el mundo, cuando toco música rock, hiphop y pop, Colombia siempre está presente en mis textos y melodías, y en la manera de la cual veo la música.” Sin embargo, eran principalmente los riffs de la guitarra de Metallica que influenciaron musicalmente a Juanes como adolescente y que le inspiraron para establecer su propio grupo, Ekhymosis.
A lo largo de los diez años dentro de Ekhymosis Juanes se formó musicalmente y aprendió técnicamente todo lo que tenía que saber. De aquel período de aprendizaje resultó finalmente en 2000 su propio disco. Su primer álbum de género latin rock Fíjate bien no sólo ocupaba durante diez semanas el número uno en Colombia sino que también conllevaba directamente su gran avance internacional. Dos años más tarde el álbum sucesor Un día normal tuvo platino en Colombia, México y España. Con su cansion La camisa negra de su tercer álbum Mi sangre también Europa occidental sucumbió, entre ellos Bélgica.
Para completar esa historia de éxito: La vida es un ratico, el cuarto álbum de Juanes, fue lanzado un día en 77 países a la vez, el lanzamiento más grande de un álbum hispanófono jamás visto. Por lo tanto no nos debe extrañar que Juanes ha sido declarado “Mayor Embajador de Colombia” por el propio presidente Uribe. Sin embargo, no es el papel que Juanes quisiera desempeñar. “No quiero sentir la presión de “yo soy un embajador”. Yo soy sólo un ciudadano colombiano. Claro que me gustaría mostrar al mundo el mejor lado de mi país. Para mí eso es importantísimo. Me duele cuando dicen siempre cosas malas sobre Colombia.”
“Lo que quiero decir es que Colombia es uno de los países más bonitos del mundo. Tenemos una cultura y música maravillosa, la comida más rica y las mujeres más lindas del mundo. Colombia no es como la gente piensa que es. Sufrimos mucho bajo la posición injusta que el mundo nos da, pero el problema no está sólo en nuestras propias manos. Nuestro problema en cuanto a las drogas concierne también el resto del mundo: la cocaína se consume por todas partes.”

A pesar de su estatus de superestrella, Juanes habla sin temor en cuanto a la política. Eso no es evidente en un país tan fuertemente polarizado entre la izquierda y la derecha, donde paramilitares y guerilleros ocupan las primeras páginas. “Yo estoy exactamente en el medio”, dice Juanes.
“En español se habla del “extremo centro”, extremamente en el centro. Cuando escuchas al lado derecho o izquierdo, seguro que tienen razón en algo. Pero se trata de encontrar un equilibrio. Si yo fuera el presidente de Colombia, efectuaría reformaciones políticas, porque la riqueza está mal dividida. Así no todos tienen igualdad de acceso a la tierra. Otro punto es la problemática de las drogas. Pienso que hay que legalizar una parte del mercado de las drogas. Es algo muy complejo y probablemente no estamos listos todavía para hacer algo así. Pero es cierto que los adictos necesitan asistencia médica, en vez de una celda en la prisión. Se trata de encontrar nuevas soluciones, ya que el enfoque de los últimos años no funciona. Mientras tanto, las FARC tienen todas las riendas en manos. Tienen mucho dinero y mucho poder, sobre la base de las drogas. Gente pobre sin alternativas se junta a las FARC, porque no tienen otra opción que unirse con los guerrilleros para ganar algo de dinero. Todo se trata de oportunidades.”
Juanes pide también negociaciones con los miembros de las FARC. En primera instancia, el presidente Uribe no favoreció esa idea demasiado pero desde la liberación de Ingrid Betancourt, la idea de negociaciones ha ido ganando en credibilidad y éxito. “Es que estamos de verdad hartos del conflicto. La paz es el sueño de todos los colombianos.” Y si él, de su propia manera, como artista, pueda contribuir al logro de la paz, lo hace con mucha energía y voluntad. En marzo las tensiones entre Venezuela, Ecuador y Colombia llegaron a un clímax después de que Colombia había bombardeado un campamento de las FARC en Ecuador. En plena crisis diplomática Juanes organizó un concierto gratuito con el lema Paz Sin Fronteras en el Puente Simón Bolívar, que forma simbólicamente la frontera entre Colombia y Venezuela. Trescientos mil colombianos y venezolanos asistieron a los conciertos de Juanes, Carlos Vives entre otros.
Otro concierto memorable tuvo lugar en el Parlamento Europeo en abril de 2006. Nunca antes un artista había tocado durante la sesión plenaria del Parlamento, pero para Juanes con mucho gusto hicieron una excepción en Bruselas. El cantante enfocó la problemática de las minas terrestres – uno de sus temas favoritos. Con el fin de ayudar a las víctimas de las minas terrestres Juanes dirigió su propia ayuda mutua, la Fundación Mi Sangre.
“En Colombia, cada día hay tres víctimas de minas terrestres. He encontrado varias de ellas por la Fundación, en todas partes del país: soldados, niños, … Es una historia difícil. En ningún otro país del mundo hay más minas que en mi país. Afganistán y Camboya ocupan el segundo y tercer puesto. Sin embargo, estos últimos gozan más ayuda financiera de la comunidad internacional para abordar el problema de las minas terrestres. Después de mi concierto en el Parlamento Europeo, Europa ha concedido 2,5 millones de euros a Colombia para continuar a deshacer el país de las minas. Pero esto no es suficiente en absoluto. La comunidad internacional puede hacer mucho más todavía.”

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