‘Tengan por seguro que serán sorprendidos’

Entrevista con David Archer, climatólogo americano

David Archer es de carácter bastante frío, aunque es experto en el calentamiento de la tierra.  Como profesor de geofísica en la Universidad de Chicago da regularmente la alarma sobre la situación climática.  Igualmente considera parques eolicos y paneles solares como paños calientes que nunca podrán solucionar los problemas energéticos.  Archer cree más en unos proyectos enormes que parecen cuadrar en una novela de ciencia ficción.

 

David Archer se enoja del escepticismo climático de la derecha americana, pero a la vez carece del ardor ideológico de la izquierda. Es hombre de ciencia que comprende menos de las mentes de sus compatriotas que de capas de hielo y de océanos. No se atreve a predecir elecciones, sino sí al presagio de los efectos invernaderos a largo plazo.

David Archer: Aún si las emisiones globales de CO2 dejarían de crecer, notaremos que las temperaturas seguirán aumentando por mucho tiempo. La tierra ya supera su temperatura natural de 0,6 grados. A estos se añadirán por lo menos 0,4 grados – y probablemente aún más. Podemos partir del supuesto de que el planeta aún se calentará de un grado por más que haremos. No podemos escaparnos.

¿De su libro ‘The Long Thaw’ entiendo que es tanto peor. Incluso dejando de emitir CO2, pasarán unas décadas, y tal vez unos siglos, para que el calentamiento se detenga?

David Archer: Los científicos del clima hablan de consolidar la concentración de CO2 en la atmósfera. Tratan de determinar la velocidad con que los océanos absorben el CO2 y el momento en que podemos desembocar en un equilibrio. Pero si dejamos de emitir CO2 en absoluto, la concentración disminuiría drásticamente. En unas décadas llegaríamos a un nivel de 350 ppm (partículas por millón, bdv), lo que pondría freno al calentamiento bastante bien. En otras palabras: si mantenemos el nivel a 390 ppm – el nivel actual – la tierra sigue calentandose por unos cientos de años. Pero si dejamos de emitir, el calentamiento se detendrá bastante pronto.

¿Podemos tomar esta concentración de 350 ppm como un punto de equilibrio?

David Archer: Podemos decir que 350 es el equilibrio del clima actual. Significa que el mundo está más cálido que lo normativo, pero esto no es necesariamente un desastre. Afrontaremos la sequía. Tal vez sería mejor buscar las 280 ppm – un ‘clima natural de verdad’. Pero todavía no es un catástrofe.

¿Usted daría por bueno esta concentración de 350 ppm?

David Archer: No escribiré ni un solo libro más sobre el calentamiento de la tierra cuando alcancemos 350 ppm. Dejaría la gente en paz y haría otra cosa.

¿Qué consecuencias climáticas esperar más en los proximos cincuenta años, aún si llevaríamos las emisiones a reducción?

David Archer: Difícil de presagiarlo. Probablemente el cálculo respecto al nivel del mar del Panel del Clima de las Naciones Unidas (IPCC) sea demasiado optimista. Supone un aumento del nivel de más o menos medio metro, pero los científicos dejan al margen enfáticamente las contribuciones de Antártica y de Groenlandia. El problema es que los modelos informáticos no pueden predecir la conducta de las capas de hielo. Las mejores mediciones indican que hoy en día las capas de hielo fluyen al océano más rápido que previsto por el Panel del Clima de la ONU en los próximos cien años . Ya ocurrió en el pasado prehistórico, cuando la capa Laurentide se derrumbó sin explicación comprobable – trayendo consigo una subida del nivel del mar a tremenda velocidad. Por lo tanto muchos especialistas suponen que un aumento de dos metros en 2100 sea más verosímil. Esta estimación supone un proceso gradual. Queda igualmente el riesgo de algunas sorpresas. Todavía no podemos entender bien las oscilaciones en el pasado o simularlas en modelos. En el mundo real parece existir una interacción aún indeterminada. ¡Tengan por segura que serán sorprendidos!

Obviamente ya nos arreglaríamos con el cierre de todas las centrales de carbón. Para Ud. son los principales malhechores.

David Archer: Las mayores reservas de combustibles fósiles son las del carbón. De esto dependerá la diferencia entre hacer hervir el planeta o no hacerlo. Los dos paises con el mayorí número de centrales de carbón son los Estados Unidos y la China.

Entonces es fácil para Europa. Los EE.UU. y la China tienen que resolver el problema, los demás paises del mundo no están comprometidos.

David Archer: El escenario más temible para los EE.UU. es que el mundo decidiera que debemos quitar el CO2 de la atmósfera. Los estadounidenses tenían una cuarta parte de todas las emisiones. Saldar esta cuenta será muy duro. Suponemos que surja una verdadera emergencia, que el clima se emboque y que esto acabe en catástrofes. Entonces podríamos desperdigar por décadas una especie de bruma en la estratosfera para que el clima se enfrie artificialmente. Además podríamos sustraer químicamente el CO2 de la atmósfera en caso que la absorción natural transcurriría demasiado lenta. Tomaría energía, pero existe la tecnología para hacerlo. Aunque estaría carísimo. Comparamos con tapar un derrame de petróleo: al fin y al cabo prevenirlo sale más barato.

¿Y entonces pasarían la cuenta a los EE.UU? ¡Sería fuerte!

David Archer: Tengo que admitir que no entiendo mucho de la política. Pero suponemos que no se trata del país más poderoso del mundo, sino de una cultura extraña con alguna actuación oscura que nos endilgaría una serie de problemas. O suponemos que un solo país echaría la zancadilla al resto del mundo. ¿Claro que intervendríamos, no? No es de imaginar que los americanos dejen la emisión de CO2 de repente, simplemente porque se habían dado cuenta de que están actuando mal. Recuérdense de la esclavitud en este país: el sur no puso fin a la misma por propio impulso; tuvo que ser impuesto. ¡Bélgica debera invadir los EE.UU! (risas).

Sus clases en la Universidad de Chicago son muy populares. ¿Una buena señal?

David Archer: Depende según las generaciones, y de dónde viene la gente. En diferentes partes de los EE.UU. puede haber opiniones distintos sobre el clima. El contexto religiosos también es un factor importante. Es un país muy heterogéneo. Temo no comprender nada de lo que vive actualmente en las mentes de la mitad de la población americana. No puedo pronosticar cómo votarán o cómo opinan sobre algunas cosas.

El escenario más temible para los EE.UU. es que el mundo decidiera que debemos quitar el CO2 de la atmósfera. Son ellos que tenían la cuarta parte de todas las emisiones. Saldar esta cuenta será muy duro.
¿Es verdad que los europeos estamos haciendo mejor? O es puro imaginación?

David Archer: En la práctica las emisiones de CO2 de un europeo o japonés no alcanzan ni la mitad de CO2 de un americano. ¡Uds. ganan! Los coches y las casas son más pequeños, tienen más transporte público, la infraestructura es diferente. Un Americano viviendo en Europa también consumirá menos energía. Depende de la estructura de la sociedad.

¿Se debe al estilo de vida americana?

David Archer: Sí y no. Al final el transporte es un aspecto relativamente pequeño. Si procuraríamos no quemar carbón y no emiter CO2 cada vez que metemos la clavija en el enchufe, ya lo pasariamos mejor. Como consumidor ni notaría la diferencia. Los americanos están muy apegados a sus coches, pero nadie está apegado a una central de carbón.

¿Tal vez los mineros en el estado de carbón West-Virginia?

David Archer:¡Ah, sí! Cierto que los mineros británicos se resintieron también del cierre de las minas ordenado por Thatcher. Y no obstante la vida continuó. Las emisiones de CO2 están causando daño a los demás. En algún momento, el mundo civilizado debe poner fin a esto, tal como lo hicimos a la esclavitud. No era fácil en ese entonces, ya que estalló una guerra. Pero se logró. La esclavitud era inmoral, la emisión de CO2 también es inmoral.

¿Qué tal las inversiones de los Estados Unidos en energías alternativas?

David Archer: El porcentaje de crecimiento está impresionante, año tras año. Pero venimos de un nivel tan bajo que esto no hace mucha diferencia en el panorama mundial de la energía. También el desarrollo sufre un retraso porque tienen que ensanchar la red de alta tensión, y algunos problemas de tierras complican las cosas.

Es obvio que no cree realmente en turbinas eólicas o en placas solares como solución a largo plazo. Piensa en proyectos inconcevibles como en parques eólicos volando a gran altura o parques solares en la luna.

David Archer: Si queremos perseverar en el desarrollo iniciado en las últimas décadas sin invalidar el clima, tendremos que inventar soluciones de escala enorme. Actualmente estamos consumiendo algo como diez o quinze teravatios de energía. A lo mejor esas cifras redoblarán, quizás triplicarán en los próximos cien años . No lograremos esto con parques eólicos o centrales nucleares.

¿No por medio de plantas de energía nuclear tampoco ?

David Archer: No, porque tendríamos que construir dos centrales nucleares por semana, y eso durante cien años. Simplemente no es factible; se acabará el uranio. A lo mejor podríamos alargar este periodo por medio de reactores reproductores y del torio (combustible nuclear viable, junto con uranio y plutonio, bdv), pero fundamentalmente no es la solución. Para el futuro inmediato – de, por ejemplo, unas décadas – empleamos el término wedge o cuña. Suele referir a una técnica que permitirá bajar de una gigatonelada la emisión de CO2 en 2050. Tal vez necesitamos una decena de estas cuñas. La energía nuclear podría ser tal cuña, igual como los parques eólicos, pero ninguno de ellos vale el equivalente de diez cuñas.

¿ Y entonces Ud. quiere poner parques solares gigantes en la luna?

David Archer: Ya desarrollaron el modelo teórico. En principio radian la energía generada hacia la tierra. Los japoneses ya trabajan en sistemas comparables para poner en órbita celulas solares que radian la energía al suelo igualmente. Con estos proyectos de gran escala podríamos alcanzar la cantidad correcta de decenas de teravatios.

¿Hasta qué punto la recesión en América ha puesto freno al crecimiento de las energías limpias?

David Archer: Tal vez la recesión ha tenido su impacto. Sino también el hecho que el terreno sigue siendo impredecible en cuanto a las normas y los subsidios. En tal ambiente nadie quiere invertir en tecnologías limpias. Esperan una ley sin revisiones, o subvenciones para energía más limpia fijos para unos veinte años: eso surtiría mayor efecto. Necesitamos una mano firme al volante.

¿Se refiere Ud. a la Casa Blanca?

David Archer: Es evidente que el clima no está encabezando la lista de prioridades de Obama.

¿Llegaría más arriba en su lista una vez reelegido, y sentiendose más libre?

David Archer: Obama es un jugador muy hábil, un negociador inteligente. A veces dudo a el, y de nuevo reaparece de golpe con un truco. Pero tiene que afrontar mucho escepticismo y resistencia.

Necesitará tiempo para convencer a la gente en los EE.UU de la gravedad del problema del cambio climático. Podemos comparar con lo que Elisabeth Kübler-Ross escribió sobre enfermedades terminales. Se obtiene un diagnóstico, y luego pasa por la etapas de la ira, de la negación y de las negociaciones. Tambien podemos aplicarlo al debate climático. Recibo correos electrónicos de personas diciendo: ‘soy ingeniero químico jubilado y estoy preocupado por el clima, pero aquí tengo un texto escéptico sobre el clima que parece ser bastante convincente; bueno, ¿qué opina’? Gente de buen corazón con buenas intenciones, por lo general ya mayores, que simplemente no son capaces de hacer frente a la eventualidad de un desastre.

¿Lo niegan igualmente porque sino se sentirían como parte de una generación responsable? ¿Tratan de suprimir sentimientos de culpa?

David Archer: Sin duda. Tengan en cuenta algún rasgo de libertario en esto país: ‘¡que nadie me diga qué hacer’!

David ARCHER: The Long Thaw. How humans are changing the next 100.000 years of earth’s climate. Princeton University Press, 2009.

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