“No imperio ruso sin Ucrania”

El estratega militar con fama mundial Martin van Creveld es formal: desde el punto de vista estratégico, Ucrania es de inmenso valor para Rusia. Zbigniew Brzezinski, ex Consejero de Seguridad Nacional en los EE.UU., dijo incluso: “no imperio ruso sin Ucrania”. ¿Por qué Ucrania es tan importante para el Kremlin? Kristof Clerix lo preguntó en Kiev a dos pensadores líderes en la materia.
Al nivel militar: estado de amortiguación y flota del Mar Negro
Valeriy Chaly, Director Adjunto del centro Razumkov: “Rusia quiere controlar a Ucrania como zona de amortiguación entre dos bloques de seguridad colectiva: la OTAN y la Organización de Tratados de Seguridad Colectiva (OTSC), establecida por Rusia. Ucrania tiene una larga frontera con Rusia y desde hace un par de años también una frontera directa con la OTAN y unos estados miembros de la UE. Para Ucrania la situación es inaceptable: no podemos continuar a ser una zona gris entre dos bloques”.
Oleg Soskin, director del Instituto de Transformación de la Sociedad en Kiev: “Otro elemento es la presencia de la flota rusa del Mar Negro, que se encuentra anclada en la ciudad portuaria de Sebastopol en Crimea, Ucrania. Si la flota debe desaparecer, significaría una gran pérdida para Rusia”.
Valeriy Chaly: “Según el acuerdo vigente con Rusia, la flota del Mar Negro puede quedarse en Sebastopol hasta 2017. El Kremlin está tratando de convencer al Gobierno ucraniano a prolongar ese acuerdo, pero hasta ahora no ha tenido éxito. Espera que un cambio de poder en Kiev posibilite una extensión así”.
Al nivel histórico: cuna del Imperio de los Zares y cuestión de minorías
Oleg Soskin: “En la Edad Media, Kiev fue la capital de Kievskaya Rusa, el origen de Ucrania, pero también la cuna de lo que más tarde se convirtió en el Imperio de los Zares. Ya desde hace 800 años, Rusia está tratando de ejercer el control sobre Ucrania, ya que siempre ha sido una puerta hacia Europa. Rusia sin Ucrania sigue siendo un país de Asia”.
Valeriy Chaly: “Después de Rusia, Ucrania es el segundo país eslavo en el mundo. Ambos países también comparten la historia de la época soviética. Además, entre los 46 millones de habitantes de Ucrania, se cuentan acerca de ocho millones de rusos étnicos. El Presidente Putin de vez en cuando habla de diecisiete millones de rusos, pero eso es mentira. Se trata de diecisiete por ciento de la población que es de origen ruso. Viven principalmente en Crimea. De un lado se trata de rusos de origen, pero del otro lado, son ciudadanos de Ucrania que trabajan aquí y que están protegidos por el Gobierno ucraniano. En la recién estallida crisis de Georgia, Rusia utilizaba el argumento de que tenía que proteger la minoría rusa en Georgia. Ese tipo de pensamiento es amenazante. El problema es que algunos políticos ucranianos desempeñan un papel sucio en eso, para su propio interés. Pero no me puedo imaginar que la cuestión de minorías daría lugar a un conflicto militar. Sí se puede detectar otro mecanismo de influencia: guerra de información, propaganda y desestabilización sobre la base del discurso histórico, lingüístico y religioso”.
Al nivel económico: transporte de energía y mercado
Valeriy Chaly: “Un ochenta por ciento del gas ruso para Europa pasa por Ucrania. Ésa es la mejor ruta y la más barata. Por lo tanto, la estabilidad del país es importante para Rusia y la UE. Además, en la frontera con Europa, Ucrania dispone de almacenes de gas. Y finalmente, Ucrania, con sus 46 millones de habitantes, también constituye un importante mercado para el gas ruso. Hace algunos años, Ucrania ha pasado de un modelo soviético de cooperación y privilegios, a un modelo con los precios de mercado”.
Oleg Soskin: “Rusia ya no es dependiente de la industria ucraniana, pero al nivel mundial somos un competidor fuerte para la industria rusa de armas, aeronaves y metales. Para la importación de alimentos sin embargo, Rusia sí depende de Ucrania”.
Al nivel político: experimento democrático
Oleg Soskin: “Ucrania ha optado por una vía democrática. El poder no se concentra en las manos de un grupo o una persona, sino que se divide. El ejemplo de Ucrania puede ser una amenaza para los políticos rusos”.
Valeriy Chaly: “Después de la implosión de la Unión Soviética, Rusia no ha ofrecido a Ucrania ningún modelo de desarrollo interesante. La Revolución Naranja no versaba tanto sobre la elección de un nuevo presidente, sino era más bien una protesta contra los acontecimientos después de la independencia. Ucrania ha optado por un estilo europeo, un modelo democrático y pluralista, con todas las dificultades que entraña. Pero si la democracia en Ucrania, sin la ayuda de los ingresos procedentes de la energía, se convertiría en una historia de éxito, sería un problema para la élite rusa. La gente le preguntará: ¿por qué no funciona con nosotros?”

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